LA hermandad de las lenguas es un viejo sueño largo tiempo perseguido en Euskal Herria. Tantos años enfrentados en una guerra de trincheras -uno adueñándose de las grandes ciudades y otro instaurado en la muy loable resistencia rural...-, el viejo euskera y el viejo castellano salen ahora juntos al sol de los tiempos modernos, convencidos, al fin, de que toda contienda es estéril y trágica. El tiempo ha menguado sus enconos y hoy se hablan con fraternidad, como si fuesen viejos camaradas de lejanas batallas...
Atentos a esta realidad, tangible en la sociedad plural del siglo XXI, el Departamento de Cultura del Gobierno vasco han emprendido una campaña, 'Pixka bat es mucho' en la que se defiende el uso corriente del euskera no como un arma arrojadiza sino como algo natural, el pan nuestro de cada día o, para dar ejemplo, gure egunetako ogia. Viaja la campaña en alegre caravana a lomos de un virus, Ukan, creado para inocular esa igualdad tan demandada.
La penúltima estación de esta travesía tuvo lugar ayer, cuando se presentó en el Palacio Euskalduna de Bilbao el Ukan Pintxoa, un bocado que se distribuirá por los bares de Euskal Herria que adquieran el compromiso de usar el euskera en sus transacciones. Puede hablarse, como ven, de la hermandad en la barra del bar, ayer plasmada en un bocado creado por Edorta Lamo, Iñigo Cojo y Amaia García, cocineros del bar A fuego lento que se impuso hace unos meses en el II concurso de pinchos de Euskal Herria celebrado en Hodarribia. El plato seleccionado tiene como base el txitxarro, el queso de oveja y las frutas tropicales como metáfora de mestizaje y es, pruébenlo, todo un hallazgo para el paladar. La presentación estuvo animada por la loca gente el teatro -Asier Hormaza, Maribel Sala, Sol Maguna, Gurutze Beitia y Gemma Martínez al aparato...- y contó con la presencia de Ana de Castro, Erramun Osa, Mertxe Mujika, Fernando Landaburu, el diseñador Oscar del Hoyo, Beatriz Marcos, Koldo Tellitu e Iñaki Susarreta en nombre de la Federación de Ikastolas, Iñaki Idazabalbeitia, Marino Lejarreta, Miguel Madariaga, Xabier Jon Davalillo, Eva Maguregi, Txus Vidorreta, quien acudió acompañado por varios jugadores del Iurbentia Bilbao Basket, Rosa Yurrebaso, Mikel Urdangarin, Irune Zuluaga y un buen número de portadores de la antorcha del euskera que acudieron a prestar su aliento a esta iniciativa.
Hubo, entre otras dos sorpresas mayúsculas; por un lado los cocineros se destaparon como excelentes dj's y por otro Peio García Meana recibió, sin tenerlo previsto, seis mil euros para su buena causa en Etiopía, donde comer no es un derecho sino un milagro. Festejaron ambas ideas felices el director de DEIA, Enrique Santarén, la directora de Emakunde, Izaskun Moyua, Julen Askoa, Arantza Aurrekoetxea, José María Argoitia, quien vive con el corazón en carne viva las tribulaciones del Athletic, el presidente de Cecobi, Pedro Campo, Julián Ruiz, Patxi Baztarrita, Aida Agirre, Xabier Irazabal, Iñigo Zelaieta, Javier Uzkun, Begoña Urionabarrenetxea, Joseba Iglesias, Amagoia Idigoras, Joseba Aurtenetxe, Ander Zalbidea, Aitor Madariaga, Fernando Zarate, Koldo Uriarte, Ainhoa Aranguren, Mikel Astrain, Maite Zaldua, Josune Azkarate, Mitxel Redondo, Koldo Etxeberria y un buen número de invitados que se expresaron con normalidad en ambas lenguas, con predominio, por aquello, de nuevo, de dar ejemplo, del euskera. Fue, como queda reflejado en estas líneas, una tarde ideada para la convivencia pacífica entre dos culturas que están llamadas a entenderse. |