Martes 13, como ayer, día de mal agüero para los supersticiosos en la tradición latina, cuyas raíces se pierden en el tiempo, hasta el punto de que quienes se dejan llevar por esta creencia desconocen su verdadero origen. La superstición del trece tiene incluso nombre científico, triscaidecafobia, que proviene de la palabra griega triscaideca, que significa trece, y de phobos, miedo.
Sobre la expansión de la superstición de la supuesta mala suerte del trece existen varias teorías: la primera, que se propagó desde Escandinavia hacia el sur por Europa y, posteriormente, a América por los conquistadores españoles. La segunda, que surgió con la eliminación de la Orden de los Templarios, el 13 de octubre de 1307, y la tercera, que se expandió de Estados Unidos a principios del siglo XX.
la referencia nórdica Una de las primeras referencias al trece y su mal augurio se encuentra en la mitología nórdica en la era precristiana, señala el historiador Donald Dossey en Holiday Folklore, Phobias and Fun. Narra la historia de un banquete en el Valhalla al que fueron convocados doce dioses. Loki, el espíritu de la pelea y el mal, llegó sin invitación, por lo que los presentes fueron trece. En la lucha por expulsar a Loki, Balder, el favorito de las deidades, falleció.
En la fe cristiana, la principal influencia se sustenta en que en la Última Cena de Jesucristo asistieron en total trece personas: Jesús y sus doce apóstoles, incluido Judas Iscariote, que le traicionó. En otras tradiciones, como la Cábala, el Tarot, el Antiguo Egipcio, la Antigua Grecia o las creencias mayas y babilónicas, el trece siempre ha estado presente.
El trece en la religión judía es una cifra positiva: el año bisiesto hebreo se compone de trece meses, Jacob en hebreo se escribe con trece letras o trece fueron los cuernos usados en los templos hebreos para llamar a la comunidad.
Este año, el 13 de septiembre, coincidió con el comienzo del Año Nuevo judío 5768 (Rosh Hashaná) y el mes sagrado de Ramadán del año 1428 de la Hégira, cuyos calendarios son distintos: el islámico es lunar y el hebreo, lunisolar.
En matemáticas, para el principal teórico sobre la proporción áurea, Fibonacci, el trece es un número de su serie áurea. Y por el contrario, los herméticos de la escuela de Pitágoras consideraron el trece como la falta de mezcla, por la simplicidad de lo inefable.
La cuestión sobre el martes 13 o el viernes 13 está determinada por la tradición. Así, la anglosajona se aferra al viernes y la latina al martes, aunque existen supersticiosos que consideran ambas fechas nefastas. Así, los refranes en español que hacen referencia al martes 13 son numerosos, el más popular es el que reza: "El martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes". Pero las supersticiones con respecto al trece no tienen límite. Desde las viviendas, en las que se omite el trece en los portales (como en Florencia) o pisos y ascensores de edificios hasta en hoteles, en los que se ha llegado a crear el piso duodécimo A. En el transporte público en Madrid no existe la línea trece de autobús y en Buenos Aires ningún tranvía con el trece circuló hasta 1913.
El trece también falta en los asientos de los aviones y en las puertas de embarque de los aeropuertos. En los circuitos europeos de Fórmula Uno no hay pits o boxes con el número trece, se pasa del doce al catorce, y las competiciones nunca se celebran el día 13. Entre otras curiosidades, en el DNI no se asignó el número a nadie y en Francia se crearon los quatorziennes, que asistían a cenas de nobles y eventos sociales como invitado decimocuarto, para evitar los tres comensables, según el estudioso Dossey. |