Mostrar un profundo arrepentimiento y ponerse en la piel de su mujer e hijos es un buen comienzo para que los maltratadores se impliquen en un tratamiento psicológico, afirma la directora de Zutitu, programa que atiende a cerca de cuarenta hombres al año en Bizkaia bilbao. "Alrededor del cuarenta por ciento de los maltratadores también agrede física o psicológicamente a sus hijos", afirma Belén Sarasua, responsable del programa de tratamiento a maltratadores concertado por las Diputaciones de Bizkaia y Araba por el que han pasado cerca de 600 hombres en sus doce años de andadura.
¿Es el maltratador un enfermo?
La inmensa mayoría de los hombres que maltratan a sus mujeres o hijos no padecen trastornos mentales en sentido estricto. Por tanto, son personas responsables de su comportamiento. Sin embargo, la mayoría de los maltratadores presentan síntomas y déficits psicológicos susceptibles de tratamiento, entre los más frecuentes, un bajo autocontrol de la ira, distorsiones cognitivas sobre los roles sexuales y la violencia ejercida, déficits en las habilidades de comunicación y de resolución de problemas, celos, baja autoestima y empatía, etc.
¿Cuál es el perfil del hombre maltratador en Bizkaia?
Los hombres que inician el programa de tratamiento a maltratadores de la Diputación Foral de Bizkaia son jóvenes con una media de 40 años, aunque el rango de edad es amplio. La mayoría están casados y tienen hijos. Proceden de todos los estratos socio-económicos y culturales y se encuentran laboralmente activos. En los últimos años, los maltratadores de menos de 30 años ha aumentado significativamente.
¿Qué tipo de maltrato ejercen?
Existe una predominancia del maltrato físico con una duración media de menos de diez años. En concreto la mitad de los maltratadores han maltratado a sus parejas durante cuatro años y el primer episodio se produjo en el primer año de convivencia. La mayoría de ellos han sido denunciados.
¿Sólo son agresivos en el ámbito familiar o también fuera de él?
El 80% son violentos sólo en el ámbito familiar y aunque los hijos siempre están expuestos a la situación violenta, en el 40% de los casos el maltrato se extiende a los ellos de forma directa.
¿A cuántos maltratadores atienden al año?
A lo largo de los doce años que llevamos desarrollando el programa de tratamiento a maltratadores concertado por la Diputación de Bizkaia y Araba hemos atendido cerca de 600 casos. En Bizkaia entre 35 y 40 maltratadores inician el programa de tratamiento psicológico anualmente.
¿Han tratado a alguna mujer?
El número de mujeres agresoras que acuden a tratamiento es muy escaso si se compara con el de los hombres. El año pasado, por ejemplo, atendimos a tres mujeres. En estos casos se producen situaciones de maltrato mutuo en la pareja en donde prima una relación de poder en la relación, pero no por razón de género.
¿Cuántos de sus pacientes abandonan el tratamiento?
Según los datos de los que disponemos, se puede establecer que el 40% de los maltratadores que se ponen en contacto con el programa rechazan el tratamiento. Esto quiere decir que una vez que se ha realizado la intervención oportuna para favorecer una motivación adecuada para el tratamiento, el resultado no es favorable. De los que inician el tratamiento propiamente dicho, la mitad lo abandona.
¿Por qué motivos?
En algunos casos por la percepción de una clara mejoría, en otros por problemas laborales y en muchos casos, lo desconocemos.
¿Qué tanto por ciento de los que acuden a terapia se rehabilita?
De todos los maltratadores que se ponen en contacto con el programa podemos decir que un 30% lo finalizan con éxito con un amplio periodo de seguimiento.
¿Van obligados por un juez o de forma voluntaria?
Durante el año 2006, en Bizkaia, un 20% de los casos que se atendieron acudieron por orden judicial. Estos casos se derivan a tratamiento desde el juzgado porque el juez suspende o sustituye una pena de prisión con la condición, entre otras, de tener tratamiento psicológico.
¿Sirve para algo la terapia si uno la realiza por obligación?
Los pacientes que acuden con orden judicial vienen con peor disposición hacia el tratamiento psicológico, por lo que es necesario invertir más tiempo y esfuerzo en el aspecto motivacional antes de comenzar. Sin embargo, la imposición del tratamiento, por un lado, ofrece la posibilidad de confrontar a los agresores a la necesidad de realizar cambios en su comportamientos y en sus actitudes participando de forma activa en un tratamiento. Y, por otro, contribuye a evitar la percepción de impunidad, asociada en muchas ocasiones a las sanciones penales, que facilita la consolidación de los comportamientos violentos. El reto en estos casos es lograr una motivación adecuada más allá del cumplimiento de la medida judicial.
¿Les cuesta mucho reconocer que son maltratadores?
Sí, los maltratadores no suelen asumir la responsabilidad sobre su comportamiento violento y, por tanto, no se reconocen como tales. Además, rechazan el estereotipo de maltratador transmitido por los medios (generalmente el homicida).
¿Intentan justificarse?
Con mucha frecuencia justifican su comportamiento y lo plantean como una respuesta razonable a la conducta reprobable de su pareja. En otras ocasiones, también se justifican por otros elementos externos como el estrés o el alcohol.
¿Qué les hace pensar que son superiores a sus parejas?
Los maltratadores utilizan la violencia física y/o psicológica o incluso la manipulación de los hijos para obtener la sumisión de la mujer y conseguir lo que quieren. Tienen una percepción de poder y posesión sobre ella porque la consideran vulnerable, dependiente e incapaz de salir adelante sin él. El estereotipo cultural de superioridad por razón de género está fuertemente enraizado y favorece la aparición de las conductas de maltrato.
¿Qué relación tiene el consumo de drogas o alcohol con el hecho de ser maltratador?
Las drogas y el alcohol pueden funcionar como disparadores en personas impulsivas que ejercen o pueden ejercer violencia contra su pareja. El alcohol actúa como un desinhibidor y es un factor que facilita el descontrol. Casi la mitad de las personas tratadas presentan un consumo abusivo de alcohol y en torno a la mitad son celosos.
¿Es cierto que la mayoría han sido maltratados o presenciado maltratos en su infancia?
Aproximadamente un 30% de los maltratadores han sido víctimas o testigos directos de malos tratos en su familia de origen. Por ello, es un factor de riesgo en la cadena de transmisión generacional pero, según nuestros datos, no se puede hablar de causa efecto.
¿Un maltratador puede ser un excelente padre o es incompatible? ¿El maltrato a la pareja se extiende siempre a los hijos?
La mayoría de las situaciones de maltrato afectan directamente a los hijos. Los niños suelen ser testigos de las situaciones de violencia en el hogar y es muy difícil que una situación de malos tratos hacia la madre pase totalmente desapercibida para los hijos. Además, según nuestros datos, alrededor del 40% de los maltratadores también agrede física o psicológicamente a sus hijos de manera directa.
¿Los que se rehabilitan suelen volver con sus parejas?
En nuestra experiencia, los maltratadores que finalizan el programa de tratamiento con éxito y están separados no suelen reanudar la relación de convivencia. De los que siguen conviviendo con sus parejas, una vez que han desaparecido las conductas violentas, la mayoría suelen restablecer una convivencia adaptativa.