no se puede negar que Sahara no haya visto mundo para su corta edad. Este ejemplar de foca de casco de año y medio, nacido seguramente en el frío Atlántico Norte, ha realizado un inverosímil periplo que le ha llevado a conocer las cálidas costas de Marruecos, las tranquilas aguas de las Islas Canarias o el fin del mundo británico de Cornualles, en el sur de Inglaterra. Y como última escapada, el mamífero ha atravesado en un mes los 2.000 kilómetros que separan el norte de Escocia del puerto de Ondarroa, a donde llegó exhausta este pasado domingo.
Sahara bien podría ser bautizada como la foca que no encontraba el norte, su hábitat natural. Así lo desvelan desde Ámbar, la Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina, ya que el transmisor vía satélite adosado a su espalda "ha permitido reconstruir su historia". El animal se encuentra ahora "recuperándose de la deshidratación" en el Centro foral de Recuperación de Fauna Salvaje de Gorliz, donde es "constantemente atendido" por el equipo de veterinarios de la Diputación. Iñaki Intxausti, su responsable, cita que su futuro "apunta, tras un periodo de recuperación, a una vuelta a su Santuario Marítimo de procedencia en el sur de Inglaterra".
"Los hechos se precipitaron el pasado domingo en Ondarroa", citan desde Ámbar. Un animal de aguas polares, que mostró "un comportamiento natural" en un principio, manifestó horas después "poca capacidad de movimientos". Capturado sobre las 22.15 de la noche, fue evacuado a Gorliz y rápidamente estabilizado.
Pero la increíble odisea de Sáhara es mucho más amplia. Apareció de la nada en septiembre de 2006 en aguas de El Aaiun, en pleno Sahara. Atendida en primera instancia por los responsables del Centro de Recuperación de Fauna Salvaje del Cabildo de Gran Canaria, estos consiguieron sacar adelante a la foca, no sin dificultades "en un país donde el hielo -necesario para bajarle la temperatura corporal- es un bien difícil de conseguir", explican desde Ámbar. "Hubo que obtener los permisos oficiales de la familia real para sacar al animal de allí", rememoran.
Compartiendo piscina con una cuarentena de pingüinos como vecinos en el Loro Parque de Tenerife, los cuidados le hicieron recuperar su preciado pelaje, y "con vistas a una pronta liberación", fue trasladado en avión a un Santuario Marítimo de su especie en Gweek, Cornualles, en el extremo suroccidental de Inglaterra. Y "desde abril a octubre ha seguido cogiendo fuerzas para su vuelta a casa".
La liberación de Sahara llegó el pasado 11 de octubre. Para facilitar su orientación en las latitudes nórdicas, fue trasladado por tierra hasta las islas Orcadas, en el norte de Escocia. Portando un transmisor, y con la esperanza de que encontrara su camino de vuelta, el recorrido trazado en los primeros días "parecía acercarle al Ártico, pero finalmente tomo dirección sur" bordeando las costas francesas, revelan desde Ámbar. El periplo de la foca también fue seguido por internet, hasta que un mes después, arribó al puerto de Ondarroa, donde fue acogido con expectación por multitud de vecinos. Por ahora, deberá descansar en Gorliz de su última escapada. ¿Será la última? |