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Asier del Horno remata ante Sergio Aragoneses el que sería el tanto que igualaba la eliminatoria. reportaje fotográfico: AM-PRESS |
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El regreso de la conexión salvadora
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El Athletic sale vivo de su estreno en Copa merced al resurgir del basauritarra y del gallartino tras la rigurosa roja que Muñiz Fernández enseñó a Sendoa.
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Pako Ruiz Enviado especial
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ALICANTE. El Athletic salió del apuro en el Rico Pérez. Salvó los muebles en su debut en la Copa gracias a una decisión de Muñiz Fernández y a la conexión Yeste-Del Horno. Porque el conjunto rojiblanco pasó del ridículo ante el Hércules de Andoni Goikoetxea a firmar un empate que le pone de cara la eliminatoria de dieciseisavos de final. El 2-2 se entenderá como un resultado hasta positivo. Pero también quedarán otros detalles que marcaron su encuentro ante un equipo de Segunda División. El conjunto rojiblanco sucumbía por 2-0 a los 36 minutos. De espanto. Dos minutos después se encontró con uno de esos regalos que dicta el fútbol. El colegiado asturiano dejó al Hércules con diez tras mostrar la roja a Sendoa Agirre, lo que conllevó también la expulsión de Goikoetxea por protestar de forma airada. De la noche al día. La superioridad numérica surtió un efecto liberador en los de Caparrós, que tuvieron al basauritarra y al gallartino como los bomberos que extinguieron el fuego.
Caparrós se decantó por la moderación en su once inicial. No tiró de revolución. Miró con lupa sus rotaciones. Quizá llevado por la derrota del domingo en Montjuïc. Ayer necesitaba recuperar la autoestima. Empezar con mal pie la Copa 48 horas después del revés ante el Espanyol supondría hurgar más en la herida. Por eso hizo pequeños movimientos. La apuesta por Iraizoz como meta titular ya era todo un dato revelador. Aranzubia, llamado a jugar en el torneo del K.O., se quedó con la miel en los labios. Una sorpresa que abre un nuevo debate. El de Fuenmayor, pese a todo, se estrenó a los 55 minutos debido a la lesión del navarro. Por lo demás, Iraola, que retornaba al lateral derecho, Aitor Ocio, Amorebieta y Del Horno, ausente desde su expulsión en el choque ante el Almería en San Mamés, formaron en la zaga; Javi Martínez e Iñaki Muñoz, la segunda novedad, ejercieron en el doble pivote, con David López, que también volvía a la titularidad, y Gabilondo en bandas. Yeste, en su primer partido de inicio, hacía de enlace con Llorente, el único delantero específico. Aduriz y Etxeberria, por tanto, se quedaron en el banquillo tras formar la dupla atacante en los cinco últimos partidos de Liga.
El Hércules de Andoni Goikoetxea sí presentó, en cambio, más novedades en su once. El de Alonsotegi dejó a Unai Alba, su meta titular en Liga, sin la oportunidad de enfrentarse al Athletic cuatro meses después de su salida de Lezama. El que sí formó fue Javi González, que ostenta la condición de suplente en la competición liguera, por lo que el de Zorrotza pudo medirse a sus ex compañeros. Sendoa Agirre, ya superados sus problemas de pubis, también disfrutó de la opción de reencontrarse con el club del que partió hace ocho años. El morbo, en cuanto a ex leones, estaba servido.
La Copa es un torneo que tiene su propia ley. Cuando se ven las caras dos conjuntos de diferente categoría, es el de inferior escalón el que suele tener más hambre. La presión, en cambio, pesa sobre el de mayor rango. El Hércules dio fe de ello. Arrancó el partido con una actitud descarada. El Athletic, por el contrario, no se metió en el partido. Y ello se paga caro. El equipo de Caparrós ya no engaña. Tiene lo que tiene. Y no es mucho. Hasta hace poco su mejor aval era la seguridad defensiva. Pero esa luz se va apagando. A la hora de crear tiene problemas. Está limitado. Y sigue con ese mal, pese a que el regreso de Yeste puede aportar un plus añadido de calidad.
El conjunto de Goikoetxea sacó los colores a los rojiblancos hasta el minuto 38, cuando perdió a Sendoa, que sufrió una rigurosa expulsión tras una entrada sobre Iraola. El de Erandio, lo cierto, vio cómo su sueño de jugar ante el Athletic acabó como una pesadilla. En ese instante, el Hércules mandaba por 2-0. Ver para creer. Llera, a los nueve minutos, y Cámara, 27 después, premiaron la propuesta de su equipo. Y de paso castigaron a un paupérrimo Athletic. El primer tanto alicantino nació de una falta botada por Javi González, supermotivado en el reencuentro con sus ex, y el segundo tras un mal despeje de la zaga. Todo un síntoma. Para hacer reflexionar. Porque los leones, además, se empeñaron en caer en la vulgaridad. Ofrecieron poco, muy poco. Sólo Yeste daba sensación de hacer algo de interés, como el pase de calidad que dio entre líneas a Llorente y que éste no supo culminar. El del Rincón del Soto, no obstante, se resarció al firmar el primer tanto rojiblanco. Un estreno que le debe servir para dar el paso que de él se espera. Las bandas, mientras, no existían y el centro del campo apenas tenía salida. La descomposición era total. Caparrós tuvo que recurrir al banquillo. Aduriz, antes del descanso, relevó a un apagadísimo Gabilondo y a vuelta de vestuarios Zubiaurre entró en lugar de Javi Martínez.
MINUTOS DECISIVOS El segundo acto se convertía en un partido nuevo. Las circunstancias obligaban a ello. El Hércules, en inferioridad numérica, sólo podía recular y aguantar en lo posible su preciada renta. Al Athletic, sin más, le tocaba coger el mando y poner los medios para arreglar el desaguisado. Su dibujo, además, había cambiado. Yeste bajó a la medular y asumió la dirección del juego, en tanto que Iraola subió al interior. Aduriz y Llorente ejercían de puntas. El conjunto rojiblanco, tras el favor de Muñiz Fernández -pésimo a más no poder-, tenía otra cara. Jugar con el viento de cara le benefició. La expulsión de Sendoa, realmente, fue la mejor medicina para recuperarse.
Al Athletic le costó dar la vuelta a la situación. Tuvo que esperar a la magia de Yeste para salvar la cara. El de Basauri tiene una zurda de seda y cuando la pone en práctica los rojiblancos lo agradecen mucho. Como también agradecen que Asier del Horno, por fin, aparezca. Que se vaya acercando al que fue en su primera etapa en el Athletic. La conexión Yeste-Del Horno fue mortal. El primero ofreció al segundo los dos pases que se tradujeron en el empate. Llorente completó el triunvirato en el tanto que abrió la lata alicantina. El gallartino brilló seis minutos después con un impecable remate con la izquierda.
El mal trago se había pasado. El Athletic sabe que los octavos de final están cada vez más cerca. Que llegará al partido de vuelta en San Mamés con la eliminatoria de cara. Pero ello no esconde las carencias que mostró en el Rico Pérez. Y el parón liguero debe servir para cargar pilas. Para pensar y tratar de buscar las soluciones para que el conjunto rojiblanco pueda subir su cotización. |
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