 |
|
|
 |
Mikel come uno de los pasteles que han quedado tras la multitudinaria visita oficial al lado de Iker, Marta y Macarena que sostiene la bandeja de dulces. foto: roberto Zarrabeitia |
|
|
|
La fundación Síndrome de Down pide a Etxebide un cupo de pisos para deficientes
|
|
El programa Etxeratu es una experiencia piloto de aprendizaje de vida autónoma para estas personas.
|
 |
|
Olga Sáez
|
 |
bilbao. Son Síndrome de Down. Pero como cualquier joven de su edad quieren independizarse. Porque es lo que ven que han hecho sus compañeros de colegio, sus hermanos y lo que hicieron sus padres. Desde hace tres años practican esta independencia de forma temporal en un piso con el apoyo puntual de un profesional de la Fundación Síndrome Down del País Vasco pero no han podido dar el salto definitivo. Así han pasado ya una treintena de jóvenes deficientes psíquicos que en grupos de cuatro pasan cuatro meses juntos compartiendo sus vidas. Pero tener un piso en propiedad no está a su alcance. Ahora, los responsables de la Fundación Síndrome de Down negocian con Etxebide para que también se reserve un cupo de pisos para este colectivo como ya se hace con otros grupos sociales más desfavorecidos.
Se trata de una iniciativa pionera tal y como se está practicando en Bizkaia. ¿Difícil? Por supuesto. Pero no imposible. Laura Fernández, responsable del programa "Etxeratu", pone más que ganas en esta experiencia piloto de convivencia y aprendizaje de vida autónoma para personas con discapacidad intelectual. Han tenido ayudas de la obra social de BBK y también de la Fundación Víctor Tapia pero ayer en el piso celebraban algo más. Los cuatro jóvenes que comparten la experiencia en estos momentos, Macarena, Marta, Iker y Mikel están de alquiler social. Viviendas Municipales les ha cedido un piso en el barrio San Adrián para facilitarles esta apuesta por la integración. Por eso, ayer como buenos anfitriones recibieron en su casa a Julia Madrazo, presidenta de Viviendas Municipales, a Ricardo Barkala, concejal de Acción Social, Andoni Rekagorri, director de Acción Social, y además, responsables de la Fundación Síndrome de Down.
"Todos pueden vivir esta experiencia de independencia. Sin ningún tipo de restricción. Unos necesitarán más apoyo que otros, pero todos tienen derecho a poder ser independientes". Laura Fernández, la responsable de este programa llamado Etxeratu, lo dice convencida. También lo está de que es interesante que convivan chicos y chicas. "Es la mejor manera que tienen de aprender a respetarse en la intimidad, a diferenciar entre un novio y un amigo, a cumplir con sus obligaciones. Al final, en sus casas no tienen que negociar para hacer una cosa u otra. Aquí se tienen que poner de acuerdo".
En Cataluña funciona un programa parecido aunque es más restrictivo en cuanto a quienes pueden formar parte de los pisos y son grupos de chicos o chicas. Otra diferencia es que en la comunidad catalana está tutelado por estudiantes y en Bizkaia lo llevan profesionales. "Queríamos que fuera gente preparada para cambiar de personas cada cuatro meses y saber enfrentarse a diferentes circunstancias", explica Laura.
El horizonte que abre esta iniciativa se refleja en la expresión de Blanca Etxebarria. Es vicepresidenta de la Fundación pero también madre de una chica de 21 años con discapacidad intelectual. "Todos los padres tienen una preocupación con el futuro de sus hijos. Nosotros no queremos que su única opción sean las residencias. Queremos que puedan desarrollar su capacidad en el colegio y en la sociedad ". Su hija está a la espera de vivir esta experiencia de independencia. |
|