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Los miembros de la selección vasca de kayaksurf reportaje Fot.: z. Alkorta |
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El callejón de las botxerías
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La noche alegre de la 'reina de los mares'
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La selección vasca de kayaksurf , coronada con el primer puesto en el campeonato del mundo celebrado en Bakio y Mundaka, celebró el triunfo a rienda suelta
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Jon Mujika
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Habrán tenido otras porque no es frecuente que una selección vasca luzca en lo más alto, en la cresta, de un campeonato del mundo, pero ésta es la crónica de la noche alegre de la reina de los mares, la historia de una celebración del título logrado por la selección vasca de Kayaksurf en el campeonato del mundo de la especialidad, celebrado hace unos días en las aguas bravas de Bakio y Mundaka. Inspirado en las viejas embarcaciones nórdicas que usaban los esquimales para la pesca y la caza marina, el kayak es una suerte de piragua en el que el practicante va sentado cara a proa, mientras bate las aguas con una pala de dos hojas. Los románticos del género aseguran que la fusión del hombre y su nave es completa, así que no es extraño que durante las cuarenta y ocho mangas necesarias para que el equipo seleccionado por Edu Etxeberria se viesen sobre las aguas del Cantábrico auténticas acrobacias a lomos de las olas.
Varios de los integrantes de este equipo acaban de rescatar una vieja tradición del rugby, ése tercer tiempo en el que se apaciguan los ánimos y se celebra la competición agarrados a la cintura de una jarra de cerveza. Lo han hecho en el Ein Prosit, donde son otras las mareas y tormentas, con una cena a la que asistieron campeones del mundo de la talla de Luis Abando, Garazi Iturralde, Ainhoa Rementería, Oskar Martínez, Mikel Arce, Txema Carreto, Xabi Olano, y el ya mencionado Edu Etxeberria, acompañados por familiares y amigos que se sumaron al encuentro. Enrique y Alfred Thate, atentos al latido de este pueblo, son hombres samaritanos: dieron de comer a los hambrientos y de beber a los sedientos en una fiesta a la que se sumaron los directivos del Athletic Carlos Campo, Sandra Aurtenetxe y Santiago Ansareo, Hektor Ortega, Alberto Lopza y Andrés Valle, quienes han remado a brazo partido para que el campeonato mundial fuese un éxito en clave de organización, Jon Aldatz, fotógrafo y piragüista, Ángel Matxoa, a quien la leyenda le guarda un sitio entre los vientos del norte -ha sido santo y seña del windsurf en nuestras costas...-, el presidente de la Federación Vizcaina de Kayaksurf, Juanma Yurrebaso, dos sufridoras de la talla de Nieves Arauzo y Naiara Álvarez, a la que cabe desear buenaventura para doblar el cabo Buena Esperanza, el estado en que se encuentra, el fotógrafo Roberto Zarrabeitia y un buen número de amigos que se sumaron a la algarabía.
En ausencia de la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, llegaron sus emotivas palabras de aliento, porque "con su premio y su trabajo han contribuido a la presencia de Euskadi en el mundo, a difundir la imagen real de nuestro pueblo". Las escucharon, además de los citados, el director de Turismo de la Diputación Foral de Bizkaia, Gabino Martínez de Arenaza las actrices Gemma Martínez y Sol Maguna, la concejal Beatriz Marcos, Aida Agirre, el ciclista Marino Lejarreta o el txistulari Mikel Bilbao, hombre asiduo allí donde se requiera la alegría de su instrumento, dicho sea sin segundas. Toda la noche estuvo bañada en la espuma de la mar -de esa otra, más rubia, mejor no dar noticia: baste con decir que quienes regresaban al volante fueron escrupulosos con las normativas de tráfico...- y envuelta en el halo de las grandes celebraciones. No en vano se celebraba un campeonato del mundo, el acabose de los acaboses... |
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