 |
|
|
 |
El Rey Alberto II ha pedido al democristiano Yves Leterme que siga intentado formar gobierno. |
|
|
|
Bélgica tiene una semana más
|
|
Alberto II ha dado una semana extra a los dos mediadores para que encuentren una salida a la crisis política que bloquea la formación de un nuevo Gobierno 157 días después de las elecciones.
|
 |
|
Jaime Sanz
|
 |
DESPUÉS de que el Rey les encargara la semana pasada la tarea de acercar a flamencos y francófonos sobre la cuestión institucional, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, el democristiano flamenco Herman Van Rompuy (CD&V), y el liberal francófono, Armand De Decker (MR), respectivamente, tienen hasta la próxima semana para presentar sus propuestas. Para ello mantendrán reuniones no sólo con los líderes de la planeada coalición naranja-azul -por un lado, democristianos del CD&V y del CdH, y, por otro, liberales del Open VLD y del MR-, sino también con los partidos de la futura oposición, especialmente los socialistas, que resultaron derrotados en las elecciones. El objetivo de los contactos es ver si existe la voluntad de realizar una nueva descentralización del Estado, para la que se requiere una mayoría muy amplia, de dos tercios, en el Parlamento, por encima de los votos de que dispone la coalición naranja-azul.
La reforma divide profundamente a flamencos, partidarios de una descentralización de gran alcance, y francófonos, reacios a cualquier cambio, y ha impedido hasta ahora que los partidos vencedores en ambas comunidades lingüísticas se pongan de acuerdo sobre un programa de Gobierno. El voto, el 7 de noviembre, sobre la división del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde, un asunto que desde hace más de 40 años es objeto de gran disputa entre el Norte (Flandes) y el Sur (Valonia), no ha hecho sino acentuar el enfrentamiento y ha llevado a la suspensión de las negociaciones entre liberales (azules) y democristianos (naranjas).
La intervención del Rey, que pidió al encargado de formar Gobierno, el democristiano flamenco Yves Leterme, que continúe su trabajo -aunque le descargó de la negociación institucional-, de momento ha impedido el colapso de la coalición naranja-azul, pero está por ver si los dos mediadores logran acercar las posiciones en relación con la reforma del Estado. Los medios de comunicación coinciden en que tanto flamencos como francófonos tendrán que hacer concesiones para restablecer la confianza. Antes de que puedan continuar las negociaciones, los políticos flamencos tendrán que dar garantías de que el objetivo final de una nueva descentralización no es la partición del país, y los francófonos deberán aceptar al menos que se debata una nueva reforma del Estado.
Un grupo de sabios La designación de Van Rompuy y De Decker como mediadores podría abrir el camino a la creación de un grupo de sabios que debe estudiar aquellas exigencias flamencas que requerirían una mayoría parlamentaria de dos tercios, como la reducción de las transferencias financieras norte-sur, especialmente en la Seguridad Social. De esta manera se podrían desviar los asuntos más calientes de la mesa de negociación gubernamental hacia el Parlamento y evitar que obstruya el proceso de formación de Gobierno.
Las demás exigencias que pueden ser aprobadas por una mayoría simple, como la representación de las regiones en los ferrocarriles belgas (SNCB), se quedarían no obstante en la mesa de los partidos que negocian la formación de Gobierno. Mientras tanto, y pese a que formalmente las negociaciones están suspendidas, Yves Leterme ya ha dado a entender que continuará el trabajo para poner de acuerdo a los partidos que participan en la negociación sobre los asuntos que quedan por discutir, como el presupuesto. |
|