EL proceso de paz y normalización es inviable sin la participación de Batasuna". Con estas palabras, y en el contexto del alto el fuego declarado por ETA en marzo del año pasado, la izquierda abertzale reclamó una y otra vez su papel como interlocutor necesario en un proceso al que aportó sus cimientos con la metodología de las dos mesas, una política y otra técnica, pero al que llegó expulsada del marco legal y con la amenaza de la tutela de ETA siempre sobre su cabeza.
Sin embargo, la actual Batasuna dista mucho de la que se presentó hace tres años en el velódromo de Anoeta con una rama de olivo en la mano, en palabras de su entonces indiscutible líder Arnaldo Otegi. Así, el cerrojazo impuesto por ETA al proceso de paz con su decisión de romper la tregua y retomar la actividad armada supuso a su vez la defenestración de la izquierda abertzale, perseguida desde la Audiencia Nacional en base a la teoría, acuñada por el juez Baltasar Garzón, de que "con el final del proceso de paz, las circunstancias han cambiado".
El anuncio del final del alto el fuego, comunicado por ETA el pasado 5 de junio, supuso el encarcelamiento tanto de quien había asumido las vías más posibilistas dentro de Batasuna, el propio Arnaldo Otegi, antaño considerado como el Gerry Adams vasco; como por quien personificaba la línea más dura en el seno de la izquierda abertzale radical, Juan Mari Olano, tras forzar un enfrentamiento entre los participantes de una manifestación declarada ilegal en Donostia y la Ertzaintza.
En octubre llegaría la operación policial y judicial desplegada en Segura, que abortó un eventual relevo en la cúpula de Batasuna antes de que se produjera; relevo que buscaba, supuestamente, virar hacia posiciones más beligerantes en consonancia con la decisión de ETA de volver a las armas.
Con la plana mayor de sus dirigentes en prisión, la izquierda abertzale limita sus encuentros privados y ruedas de prensa, recupera su Propuesta de Marco Democrático y mira hacia el exterior del Estado español con el fin de concitar apoyos, al tiempo que no renuncia a su objetivo: elegir una nueva mesa nacional que sostenga sus tesis. Eso sí, con la dificultad que supone sentir constantemente el aliento de la justicia en la nuca.
comparecencia Críticas a PSOE y PNV
Mientras ANV, sosias coyuntural de Batasuna en las pasadas elecciones municipales y forales, está tomando posiciones de cara a las generales del próximo mes de marzo, elevando su perfil político con propuestas concretas de marcado carácter independentista, lo poco que queda de la izquierda abertzale oficial salió ayer a la palestra con motivo del tercer aniversario de la declaración de Anoeta. Sin embargo, el discurso de Pernando Barrena y compañía volvió a quedarse en las críticas a PSOE y PNV por, a su juicio, alargar el conflicto para mantener sus intereses. |