Baiona. Agentes de la Policía Judicial francesa practicaron ayer sendos registros en tres herriko taberna de Baiona, Hendaia y Ziburu en busca de pruebas que pudieran vincular estos locales con la posible financiación del terrorismo de ETA o del movimiento radical de Iparralde, según informaron fuentes cercanas a la investigación.
La actuación policial fue ordenada por las juezas encargadas de asuntos de terrorismo Laurence Le Vert y Marie Antoinete Hoyvet y es continuación de la operación contra Irrintzi realizada por la Gendarmería el pasado 24 de septiembre en la que fueron detenidas trece personas y se registró otra herriko taberna, el Kalaka, de Donibane Garazi.
Los registros practicados ayer se llevaron a cabo en los locales denominados Xilko Ostatua, de Baiona, Kanttu, de Hendaia, y Tana, de Ziburu. En las inspecciones intervinieron agentes de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de París, con el apoyo de efectivos especializados de la unidad de delitos financieros de la Policía Judicial de Burdeos.
Los agentes llegaron a las once de la mañana al Xilko Ostatua, situado en la calle Tonnelliers de la parte vieja de Baiona, y desalojaron a los clientes que se encontraban en su interior. A continuación, en presencia de dos empleados como testigos, registraron el local y examinaron la documentación relacionada con su gestión. Mientras los agentes antiterroristas y de la brigada financiera llevaban a cabo la inspección en el interior del bar, otros efectivos con material antidisturbios establecieron un cordón de seguridad en los aledaños de la herriko taberna. El gerente del Xilko Ostatua, Miguel Torre, confirmó a Radio Euskadi que el objetivo del registro era buscar pruebas que relacionaran a los bares de la izquierda abertzale con la financiación del terrorismo.
A la misma hora que en Baiona, otro equipo policial conjunto entraba en la herriko taberna Tana, situada en la calle Fontaine de Ziburu, y en el bar Kanttu, situado en la calle Richelieu de Hendaia.
sin detenciones previas La operación policial de ayer no ha estado precedida por ninguna detención, a diferencia de lo que ocurrió el pasado 24 de septiembre, cuando la Gendarmería efectuó un minucioso registro, que duró tres días, en el bar Kalaka, en Donibane Garazi, después de haber arrestado a su gerente, Pantxoa Flores, y a otros cuatro empleados del establecimiento. "No hay detenciones, sólo registros", indicaron fuentes de la lucha antiterrorista en el Estado francés, que también precisaron que no se investiga sobre el impuesto revolucionario, sino sobre la presunta financiación del terrorismo a través de colectas de fondos y otro de tipo de estrategias similares.
Aunque ni la Policía Nacional española ni la Guardia Civil participan en esta operación, en la que no se descarta que se produzcan más registros, sí que están informadas de las actuaciones que se desarrollan dentro de ella. Ayer, el director general de ambos cuerpos policiales, Joan Mesquida, aseguró que con esta investigación en Iparralde "se evidencia, una vez más, el compromiso de Francia en la lucha contra el terrorismo".
Por su parte, Askatasuna denunció los registros, los enmarcó en la "estrategia represiva" de los Estados español y francés y convocó concentraciones de protesta frente a las herriko tabernas. >Agencias |