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Los dirigentes de la izquierda abertzale Pernando Barrena, Arnaldo Otegi, Itziar Aizpurua y Jone Goirizelaia, durante el acto celebrado en Anoeta hace tres años. Foto: nagore iraola |
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Tres años después de Anoeta, los partidos piden a Batasuna que se libre del yugo de ETA
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Los grupos políticos oscilan entre los que consideran la declaración un engaño y los que piden que sea retomada.
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C. C. Borra/i. Alonso
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bilbao. El tercer aniversario de la propuesta que Batasuna hizo pública el 14 de noviembre de 2004 en el velódromo de Anoeta, en la que apostaba por sacar la violencia de las calles y defendía las vías exclusivamente democráticas para desatascar el conflicto en Euskal Herria, no pasó ayer inadvertido al conjunto de partidos políticos vascos. El contraste entre las expectativas generadas por la declaración de Anoeta y el abrupto final del proceso de paz y normalización, que murió al mismo tiempo que el alto el fuego de ETA, todavía escuece entre una clase política que apoyó de forma casi unánime los intentos por alcanzar una paz definitiva.
La portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, fue clara en este sentido al acusar a Batasuna de enterrar directamente la propuesta de Anoeta, para lo que puso como ejemplo el "vergonzoso" comunicado hecho público por la formación ilegalizada tras el atentado frustrado del pasado domingo en Getxo. Un comunicado, denunció, en el que "dicen que o aceptamos sus ideas o ETA seguirá matando y extorsionando, lo que es inaceptable para cualquier demócrata".
Tras preguntarse cómo se puede llegar al siglo XXI diciendo "me tenéis que dar la razón porque así lo exijo, y lo exijo incluso si es preciso con la fuerza de las armas", Azkarate defendió el ejercicio de la política como "el mejor activo para lograr la paz" en contraposición al actual enquistamiento del debate político.
Desde las filas del PNV, el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, echó la vista atrás hacia el proceso de paz y rememoró la razón principal de que el mismo no llegara a buen puerto: la sumisión de Batasuna a las directrices de ETA, ejerciendo de simple mensajero en las negociaciones con PSE y PNV cuando el grupo armado decidió inmiscuirse en lo que eran unas discusiones eminentemente políticas. "Desgraciadamente, la comunicación pública que se realiza en este momento por parte de los portavoces de la izquierda abertzale certifica la defunción del espíritu de Anoeta y ésa fue la base y la razón fundamental de que fracasara el proceso de paz", afirmó.
Durante su intervención en el Fórum Europa de Nueva Economía, Olano consideró que "la izquierda abertzale se ha situado en una nueva fase en la que ha abandonado la delimitación clara que había en su seno entre ETA y la expresión política de Batasuna".
Reiteró por ello que "la desaparición de ese reparto escrupuloso de papeles, debido a la tutela de ETA entrando directamente en el ámbito político y en el papel de Batasuna, hizo quebrar la negociación política que había mantenido esta última".
la apisonadora Ezker Batua situó por su parte a Batasuna en una encrucijada en la que "sólo tendrá futuro político y credibilidad social si recupera la literalidad de la declaración de Anoeta y apuesta exclusivamente por los cauces pacíficos y democráticos, reconociendo y asumiendo la pluralidad ideológica existente en Euskadi".
El portavoz de la Presidencia de la formación, Mikel Arana, consideró en un comunicado que "mientras Batasuna permanezca sometida a los dictados de ETA, la declaración de Anoeta estará muerta y enterrada y condenará toda su estrategia y situará su proyecto político al borde del abismo".
Por este motivo, Arana instó a la izquierda abertzale, "si todavía aspira a ejercer un futuro papel de interlocutor legítimo, a mostrar ante ETA la beligerancia que manifiesta con el resto de partidos y agentes sociales que no comparten su estrategia política".
Respecto a la posibilidad de que la izquierda abertzale pueda retomar la apuesta por la política que enarboló en Anoeta, el secretario general del PSE, Patxi López, fue taxativo. "No, por encima de ese discurso ha pasado una apisonadora que lo ha dejado en absolutamente nada", aseguró en un acto en Barakaldo.
A continuación, abogó por pasar de las palabras a la acción señalando que "hace tiempo que los socialistas vascos hemos dicho que ya no sirven discursos sino hechos. Y el único hecho que reclama la inmensa mayoría de la sociedad vasca es la desaparición de ETA, el abandono de las armas y que se deje paso en este país a la política del diálogo, del entendimiento y del acuerdo, que es radicalmente incompatible con la violencia".
gran engaño El Partido Popular, además de aumentar varios puntos la escalada de reproches hacia la izquierda abertzale, aprovechó ayer la coyuntura para arremeter contra el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. Así, su secretario general en el País Vasco, Carmelo Barrio, definió el acto en el velódromo de Anoeta de hace tres años como "un gran engaño que sedujo a Zapatero", en referencia al proceso de paz que vino después. "Ya se sabía que aquel discurso y aquella escenificación era algo que ETA había decidido hacer a través de Batasuna", señaló.
Agregó que "hoy, tres años después, Batasuna es ETA, como lo era entonces. Además, está bien claro que ha habido consecuencias desde Anoeta, como el lamentable proceso de negociación y esa seducción que experimentó Zapatero. A la vista está que ETA-Batasuna no se ha movido un ápice en relación con sus planteamientos y sometimiento a la estrategia de la violencia, a la estrategia terrorista", concluyó el dirigente popular.
Mucho más posibilistas se mostraron desde Aralar, cuyo vicecoordinador, Jon Abril, instó ayer "al conjunto de la izquierda abertzale a volver a la senda establecida en Anoeta". En un comunicado, opinó que "sería importante para la consecución de la paz que los promotores de aquella propuesta la retomaran y apostaran, esta vez sin dejar ningún resquicio a la duda, por las vías exclusivamente políticas y democráticas".
Por último, achacó el fracaso del proceso de paz y normalización tanto a la tutela ejercida por ETA sobre Batasuna como al hecho de que sólo tres partidos capitalizaran las conversaciones para la consecución de un nuevo marco político en el País Vasco, en referencia a PNV, PSE y Batasuna. |
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