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Malos viajes
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JosÉ Serna AndrÉs
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NO sabemos si tiene demasiada importancia que un avión tenga que regresar al aeropuerto porque una persona ha organizado una trifulca en su interior. Doctores tienen los jueces y defensores tiene Iberia para tomar las medidas oportunas, sobre todo porque la broma ha costado horas de retraso a personas que habían pagado su viaje y tienen su vida organizada.
El problema es que el señor Melendi, protagonista del altercado, es líder de masas. Ha pedido perdón, y en su proceso de arrepentimiento ha venido a decir que la cosa no ha sido para tanto. Cualquiera sabe si eso es así o no, pero lo que hace este modelo de cientos y miles de jóvenes no es indiferente. Si los artistas son los aventajados de la revolución social, si en este momento en el que necesitamos líderes para la juventud, nuevas formas de participación, esfuerzos por el cambio, horizontes abiertos… nos encontramos con estos héroes al frente de la sociedad es que algo extraño sucede.
No hay duda de que el incidente lo resolverán los abogados de este señor y aquí no ha pasado nada. Seguirá cantando "sin noticias de Holanda": "Pa que voy a fumar hierba de otras naciones/ Pudiendo plantar la mía en este país… Y ahí quedó el pobre yonko to amoratao/ de las hostias que los maderos le han regalao/ (…) Porque la carta de Holanda entra muy mal en el País/ Como serás tan canalla, mis plantas son para mí/ Mis plantas son para mí".
Y después los ayuntamientos, con dinero público, lo contratarán en las fiestas populares, mientras otras instituciones dedicarán cientos de miles de euros para realizar programas escolares de prevención en las escuelas, y en las canciones del gran artista se seguirá oyendo la canción "Vuelvo a traficar": "Hoy me voy a comer el mundo/ Voy a pasar de este curro que ya me da pa ná/ Y hoy, te voy a decir la verdad/ Comienza mi nueva vida… / vuelvo a traficar/ (…) Gente que se huele, que algún día habrá que dejarlo también/ Pero no será hoy, pero no será hoy… hoy hoy/ Hoy me voy a comer el mundo/ Voy a pasar de este curro que no me da pa na/ Y hoy, te voy a decir la verdad/ Comienza mi nueva vida…/ vuelvo a traficar/ Y aunque los burros siempre vuelen/ y los camellos se ahoguen en el mar/ la vida es demasiado bella/ para perderla en trabajar"
Una de las características de las sociedades modernas se llama libertad. Diremos, para empezar, que un concepto ilimitado de libertad no es real. Mi libertad termina donde comienza la libertad de las demás personas. Y una libertad insolidaria, una libertad que propugna algo que puede quitar la libertad a otras personas -el consumo de ciertas sustancias, por ejemplo-, es una libertad con defecto de fabricación. Es verdad que si tensamos demasiado la cuerda el arco de la democracia se rompe, pero si lo dejamos demasiado suelto no hay futuro, no es posible disparar la flecha.
Uno reconoce que cierto tipo de mensajes, repetidos por el señor Melendi, una y otra vez, no le convencen demasiado. Pero que a una persona o a dos no les convenza no importa. Habrá una nueva campaña para lanzarlo al estrellato, una nueva promoción, una red de conciertos, y dinero, mucho dinero en el camino.
Es políticamente incorrecto fijarse en estos pequeños detalles. ¿Qué importancia tiene que este tipo de letras formen parte del acerbo cultural de muchas personas? Es mejor mirar hacia otro lado, no sea que nos digan que atentamos contra la libertad de expresión. Reconozcamos que es un incidente nimio el que se ha producido en un mal viaje de avión. No tiene mayor importancia… si no mantuviese algún tipo de relación con otros vuelos, y con otros malos viajes.
Melendi ha perdido perdón y en su arrepentimiento ha venido a decir que la cosa no ha sido para tanto
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Una libertad que propugna algo que puede quitar la libertad a otras personas es una libertad con defecto de fabricación |
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