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18-11-2007
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Koikili, como antes de que el club fichara a Del Horno, apuesta por el trabajo diario para mantener la confianza del entrenador a lo largo de la temporada. Foto: javi garcía
futbola
"Quien te da o quita es el trabajo y si estoy ahí, es porque algo he hecho bien"
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"Todos tenemos que demostrar al técnico nuestra valía, no sólo yo"
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koikili lertxundi Jugador del athletic
"Quien te da o quita es el trabajo y si estoy ahí, es porque algo he hecho bien"
Adaptándose a su nueva realidad, el lateral izquierdo siente una "gran satisfacción" al comprobar que es el noveno jugador que más minutos ha disputado "vista cuál ha sido mi trayectoria y lo rápido que ha ido todo". Asume con naturalidad su 'pugna' con Del Horno porque "en nuestras manos sólo está ponérselo difícil a Caparrós"
Igor Santamaría
bilbao. Hace justo un año se preparaba para recibir en Las Llanas al Real Unión (con triunfo guipuzcoano por 0-1) como jugador verdinegro. No en vano, encarna como pocos el ejemplo de una irrupción tan meteórica como inesperada en la élite. Koikili Lertxundi (23-XII-1980, Otxandio) forma parte hoy del once tipo de Joaquín Caparrós en el Athletic tras adueñarse del lateral izquierdo, cumpliendo así el sueño de cualquier chaval vizcaino, y ni siquiera el retorno de Asier del Horno, el último de los canteranos que ha reportado una jugosa cantidad de euros a las arcas del club, le ha desbancado de la titularidad. Como "animal de costumbres que somos" ya se ha adaptado a su nueva realidad, resaltando con humildad y no menos orgullo que, si está entre los futbolistas rojiblancos con mayor rodaje en el presente curso, "será porque algo bien estaré haciendo". Su lema apunta al compromiso en el quehacer diario, quizás la base del gran salto que dio este verano pasado rompiendo las normas establecidas en Lezama; primero, por formar parte del filial con 26 años tras la llamada de Liñero, y después por hacerse con un hueco en la primera plantilla. Un caso inédito desde tiempos inmemoriales.

¿En qué momento les llega el parón liguero?

Después de una semana tan apretada como la que hemos vivido creo que nos vendrá bien física y mentalmente. Podremos olvidarnos un poco de todo lo que ha pasado y, de paso, descansar y adquirir fuerzas para lo que se nos avecina en las próximas jornadas, que a priori será muy duro.

Fueron los últimos dos compromisos con mucha carga en apenas un margen de 48 horas.

No fue fácil, no. Y más cuando estás cinco días fuera de casa. Cuesta un poco, primero porque algunos de los compañeros repitieron presencia en la Copa, y porque hubo que cambiar pronto el chip. Pero somos profesionales y no podemos poner ninguna pega. Nos pagan para eso.

Una derrota dolorosa y un empate agridulce. ¿Qué lectura positiva se puede extraer?

Siempre se pueden sacar aspectos positivos, pero sería mejor realizar una autocrítica para mejorar aquello que hicimos mal. Entre lo bueno está que ante el Espanyol, al margen del resultado, estuvimos con opciones de puntuar hasta el final, ante un equipo en gran forma, a pesar de que se nos fue todo al traste en una jugada desafortunada. En Alicante supimos reconducir un inicio muy malo, e incluso se pudo ganar. Si hubiéramos sacado dos empates, la crónica de lo sucedido en global variaría mucho.

¿Estima que existe una exagerada percepción de que cada partido del Athletic es siempre una final?

Aquí todas las semanas estamos con la misma historia de que cada partido es definitivo. Nosotros sí lo afrontamos como tal, pero sin tener en consideración lo que ha sucedido estas dos últimas temporadas, que eso es ya pasado, y de que tampoco hayamos logrado colocarnos en una situación cómoda. Nuestro discurso reside en ir, aunque suene a tópico, partido a partido, conscientes de que el siguiente será, más que una final, un reto. Tenemos que quitar hierro a lo que se dice y se publica en el entorno.

Con lo que se sufre en San Mamés, ¿el triunfo ante el Recreativo puede servir de referencia?

Cada encuentro es una historia diferente. En el mundo del fútbol lo que has hecho la semana anterior, a la siguiente la verdad es que no suele servir de mucho, tanto lo bueno como lo malo. Nuestro futuro más cercano será el Deportivo y habrá que depositar todas nuestras fuerzas en intentar derrotarle. Un ejemplo, tras jugar ante el Hércules ya se había olvidado lo que pasó el domingo en Montjuïc. O como cuando lo hicimos tan mal en Getafe, que no se hablaba más que de fantasmas para aquí y para allá; y después vencimos al Recre y cambió la opinión de la gente, nuestras sensaciones y las de la prensa. Es mejor quitar hierro, estar bien centrados y al término del año hacer las valoraciones pertinentes.

¿El Deportivo que visitará La Catedral es el que refleja la tabla?

Yo conozco un poco a Lotina de la época en que estuve en el filial de Osasuna. Siempre intenta que sus equipos jueguen al fútbol, es decir, que se apoyen en el plano ofensivo, creen ocasiones y sean valientes. Pero en esto del fútbol ser valientes, dependiendo de la plantilla que tengas, puede acarrearte problemas. No creo que se meta atrás, aunque estar abajo en la clasificación, por detrás nuestro, también puede llevarles a aparcar su planteamiento, a ser prudentes y arroparse. Quizás el choque esté en la línea del guión del Betis o el propio Recreativo, que al principio salieron hacia arriba, y luego tomaron más precauciones.

Hablando de atacar. También es un debate público que a este Athletic, por mucha mejoría en defensa, le va mejor cuando mira más la portería contraria.

Estamos en esa tesitura de encontrar un equilibrio, de mantener la solidez defensiva sin renunciar a ir a por el partido. Tampoco es igual jugar en casa que a domicilio. Ante el Espanyol pecamos de meternos atrás y dedicarnos a defender después de ponernos en ventaja muy pronto. En el segundo tiempo adelantamos las líneas y dimos otra sensación, sin descuidarnos atrás hasta que... Pero sí, hay que estar lo más cerca posible del área rival porque disponemos de jugadores muy veloces y muy desequilibrantes, por lo que hay que tratar de aprovechar esos recursos.

En la retaguardia desarrollan un trabajo cada vez más mecanizado. ¿Hasta qué punto puede afectar la baja de Iraizoz?

Es una faena lo que le ha ocurrido, porque se encontraba a un nivel muy alto. En el balance defensivo él es el último en dar la cara, mientras que nuestra tarea es darle el menor trabajo posible. Cuando tenía que solucionar la papeleta lo ha estado haciendo de maravilla. Es una lástima pero el equipo guarda mucha confianza en Dani Aranzubia. Esperemos que, con los partidos, vaya cogiendo el nivel de Gorka y confianza en sí mismo para rendir a la altura que ya ha demostrado estar desde hace temporadas.

Echando un vistazo a los números es usted el noveno jugador con más minutos disputados (a 21 minutos de Susaeta y 20 que Orbaiz). ¿Qué le dice el dato?

Sobre todo me reporta una satisfacción muy grande vista cuál ha sido hasta hace bien poco mi trayectoria profesional y lo rápido que ha ido todo. Ciertamente no conocía el dato exacto, aunque sí imaginaba que estaría por ahí. En el fútbol no hay tantas sorpresas como se puedan pensar. Es el trabajo de cada uno el que te da y te quita. Si estoy ahí es porque algo bien he tenido que hacer.

¿Le comenta el míster alguna cosa en especial?

No me dice nada en particular, me ha tratado siempre como a uno más, corrigiéndome cuando lo tiene que hacer y felicitándome si se da el caso, pero siempre partiendo de que debe corregirte para mejorar.

Antes de conocerse el regreso de Del Horno usted, con sosiego, apelaba al "trabajo y más trabajo". Y le ha dado resultado. En Copa Asier, en cierta manera, se reivindicó. ¿Cómo se tomaría usted una posible vuelta al banquillo?

No sería ninguna tragedia. Al final eso es una decisión que compete al entrenador. No la tomamos ni Asier ni yo. Si fuera así, cada uno tomaríamos parte por nuestro interés, pero no lo es. Al margen del debate mediático de quién de los dos debe jugar, eso es algo que pasa en todas las demarcaciones. Además, a unos les gustará más uno y a otros, otro. En nuestras manos está ponérselo lo más complicado que podamos a Caparrós. Ésa es la fórmula: currar y estar disponible siempre, aprovechar las oportunidades y que te respeten las lesiones. En Tajonar ya me pasé una temporada entera sin poder jugar y, desde entonces, no he tenido más reveses. ¡Hay que tocar madera!

En Alicante también comprobamos que compañeros como Yeste van a más. Sin duda, será un plus para el colectivo.

Fran puede ofrecernos ofensivamente más recursos que, a su vez, pueden hacernos crecer aún más en el mencionado equilibrio.

Imagino que cada vez habrá más gente que sepa quién es Koikili y le reconozca por la calle.

A medida que estás expuesto a que te vean y sigas ahí te conocen más personas. Y sí, cada vez más. Lo llevo bien. Al principio me costó porque, principalmente, era algo que me chocaba. Pero como todos somos animales de costumbres terminas adaptándote a todo. Pero sí que todavía me choca bastante.

¿Ha supuesto un gran cambio en su vida cotidiana?

Sí. Es un cambio muy grande por todo lo que supone el Athletic en Bizkaia y en Euskadi. Y hasta en los desplazamientos. Me sorprende mucho ver a toda esa gente que suele acudir a los actos en los que los jugadores firmamos autógrafos en el hotel. El seguimiento es enorme. El hecho de que ahora seas el centro de atención para mucha gente, que el pueblo esté medio revolucionado, sí que se nota, pero tampoco le doy demasiadas vueltas. Lo que sí es verdad es que tenemos una afición increíble. Después de todo lo que ha experimentado en los últimos tiempos se lo merece todo. Nos vaya bien o mal, no deja de estar ahí. Eso es algo aparte de la situación deportiva del equipo, es un sentimiento especial de ir con el Athletic a muerte. Tiene sus consecuencias positivas y negativas. Pero nuestro deber es intentar cambiar, que nos sirva de empujón, de lograr consistencia, para poder devolverle con creces todo ese esfuerzo que derrocha por nosotros.

Un día antes de Nochebuena cumplirá 27 años. Este año ya no tiene que pedirle regalos al Olentzero.

(Sonríe) No, ya he tenido suficientes cosas buenas. Solamente que no tenga percances físicos. Yo, con eso, ya me doy por contento.

Entre sus características nos encontramos a un jugador de brega (fue campeón estatal cadete de lucha grecorromana), incómodo para el contrario. A sus 26 años, y sin haber llegado a la máxima categoría a una edad más temprana, ¿le queda mucho margen de mejora?

He llegado aquí sin que nadie me regale nada (compaginaba antes el fútbol, con los estudios y el trabajo, una empresa familiar de consultoría en Gasteiz). Pero uno tiene que tratar de que todos los días puedas aprender algo. Las cosas que antes igual veía más complicadas he conseguido mecanizarlas y hasta he notado mejoría en algunas que quizás antes se te iban de las manos. Tengo margen de mejoría porque, sobre todo, soy nuevo en esta categoría.

O lo que es lo mismo, le queda ser el perro de presa de muchos adversarios con nombre de peso.

Sí, sí, ya me he enfrentado a algunos, pero al menos esta temporada me quedan unos cuantos... (sonríe).

¿Es de los que apuesta por trasladar un mensaje ambicioso o por tener los pies en el suelo?

En primer lugar, nuestro deber tiene que ser el de mantener la categoría, y salvarnos con suficiente solvencia, sin esperar a esas últimas jornadas en las que además puede pasar de todo. Después, a medida que vaya avanzando la campaña y nos acerquemos a esa meta podremos echar un vistazo a otro tipo de objetivos más ambiciosos. Lo demás sería precipitarse y podría pesarnos porque igual no tenemos más de lo que nos gustaría. Pero tampoco podemos pensar que somos una mierda, o que vamos a sufrir y padecer lo de años anteriores. Ni mucho menos.

sus frases

"A Lotina le gusta ir al ataque pero la valentía, dependiendo de qué plantilla tengas, puede acarrearte problemas"

"El Athletic debe estar cerca del área rival al contar con gente veloz y muy desequilibrante"

"Lo de Iraizoz es una faena al haber rayado a un alto nivel, pero existe una gran confianza en la labor de Aranzubia"

"A mi edad aún creo que puedes aprender cada día; tengo margen de mejora porque soy nuevo en la categoría"

"Lo primero es lograr la salvación, sin caer en la precipitación, pero no por ello hay que sufrir"

el protagonista

· Nombre. Koikili (Koi) Lertxundi Del Campo.

· Fecha y lugar de nacimiento. 23-XII-1980, Otxandio (Bizkaia).

· Demarcación. Defensa.

· Altura y peso. 1,68 m. y 67 kilos.

· Debut con el Athletic. 26 de agosto de 2007, ante Osasuna.

· Trayectoria. A. Vitoria (1998-1999), Osasuna B (1999-2001), Gernika (2001-2003 y 2004-2005), Beasain (2003-2004), Sestao (2005-2007) y Athletic.

· El perfil. Un ejemplo de superación en un club que despreciaba a los futbolistas mayores de edad. Koikili (la traducción de Cecilio que Sabino Arana incluyó en 1898 en su santoral vasco, derivándolo de la pronunciación del latín clásico) es de esos jugadores políticamente incorrectos al iniciarse en la lucha grecorromana, donde fue todo un campeón, hasta que a los 15 años se decantó por el balón (su hermano sigue con la tradición familiar en la Residencia Blume). Durante su largo periplo por el fútbol de bronce destacó por su carácter aguerrido, un espíritu correoso, una notable zurda y un magnífico golpeo, incluso en las faltas.

Kike Liñero le reclamó tras la contienda electoral (descartando el futbolista la opción que tenía de irse al Lorca) para el Bilbao Athletic, donde ni siquiera se estrenó. Lo hizo con el primer equipo frente a la Fiorentina en agosto, dedicándole el debut a su abuelo (Juan del Campo), que falleció en diciembre de 2006, forofo del Sestao y del Athletic, e incluso fue interior derecha del River juvenil. Anteriormente, también en juveniles, Koi solía ir a entrenar un día a la semana a las instalaciones de Lezama y tuvo la oportunidad de ingresar en el equipo de División de Honor en el tercer año de juvenil, pero en el Aurrera le reclutaron para hacer la pretemporada en Segunda B, rechazando no sólo al Athletic, sino también al Zaragoza.

Carlos Pouso, técnico del Sestao, es uno de los entrenadores que más han contribuido a que el ya león diera el salto, resaltando de Koikili su capacidad de liderazgo. Hasta la fecha si algo ha demostrado es que no se achanta ante ningún adversario. Su examen acaba de empezar. Su trayectoria permite a este licenciado en Historia disfrutar con los pies en el suelo.
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