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crítica > fotogramas
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La insoportable levedad del ser
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Andoni Iturbe
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PODRÍA haber sido un producto más del Hollywood de las películas en las que un ángel o un buen samaritano bajado del cielo da consejos, ayuda y alerta a la gente para que no cometa un error tras otro. Podría haber sido pero no lo es. No del todo. Morgan Freeman no es Will Smith en Hitch: Especialista en ligues o John Travolta en Michael, tan sólo un angel. Sin embargo ejerce de testigo y cómplice de las personas que caen en la red de amor, como el cupido angelical que nada puede hacer para impedir la felicidad ajena. Pero tampoco es una comedia romántica al uso.
Sobra el paternalismo del personaje de Freeman, su presencia forzada, su voz en off abusivo, su sabiduría metafísica ante el pundonor de las historias paralelas y cruzadas estigmatizadas por las leyes del infortunio. No deja de ser una película terrenal, de casualidades que componen un puzzle opresor. Después de demostrar la valentía y frescura del enamoramiento de dos lesbianas, del cortejo de dos adolescentes perdidos... el director muestra el sello de un director de espíritu independiente a la hora del tratamiento narrativo y visual de las escenas. Lamentablemente, su ímpetu queda coartado por el atormentado Morgan Freeman que, a mi parecer, tiene un protagonismo excesivo desde principio a fin. Una pena cuando las pequeñas dosis de excitante cine dulcificados en la carnalidad latente, en miradas furtivas, intensas y leves quedan en un plano secundario por el deber de mostrar a un Freeman consecuente y sensible. Dentro de ese puzzle al servicio del padre Freeman, a quien todos recurren para pedirle atenciones, sobresalen historias de amor que piden mayor protagonismo o una propia película independiente sin el intrusismo y la coacción de un juego de amor abocado a la incotinencia.
Juego de amor
Director: Robert Benton. Guión. Allison Burnett, basado en la novela de Charles Baxter. Reparto. Morgan Freeman, Greg Kinnear, Radha Mitchell y Alexa Davalos. Sinopsis. El profesor local Harry Stevenson percibe cómo el amor causa problemas entre los residentes del pueblo. Harry contempla sobrecogido cómo el amor mistifica, ata, devasta, inspira, pide sin razón y modela la vida de todos los que le rodean, incluido él mismo. |
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