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crítica > concierto
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Perfecto final de Bilbao Estación Barroca
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J.A.Z.
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LA V edición de Bilbao Estación Barroca finalizó el pasado viernes con un concierto pleno de perfección, tanto en lo referente a la delicada programación como en la interpretación de aquellas tan interesantes obras de Marc Antoine Charpentier y de Jean-Baptiste Lully. Bajo el título En tiempos de Port-Royal, referente a la célebre abadía femenina del XVII, en tiempos de Louis XIV, que en un espacio determinado fue gobernada por el bayonés Saint-Cyran, se interpretó aquella música religiosa francesa tan pura de estilo como de hondo carácter, por parte de William Christie y Les Arts Florissants.
Bilbao 700 y el Teatro Arriaga han tenido un gran acierto al clausurar el festival con esta actuación que encandiló al nutrido público asistente. Las doce cantantes eran tan valiosas en función de componentes de un coro de sonido magníficamente relacionado y puro así como bien seleccionadas para las partes solistas, en las que intervinieron prácticamente todas. William Christie sumó a su dirección - y a la concienzuda preparación del repertorio- una tan medida como expresiva interpretación del órgano, sección instrumental a la que se unieron la viola de gamba de Anne-Marie Lasla y la tiorba de Elizabeth Kenny. La conexión del aporte instrumental con el vocal dio unos resultados tan refinados y vivos como ricos de expresión de cada obra. Como rasgo general puede decirse que la primera parte del programa constaba de himnos, etc., (Laudate Dominum, O sacrum convivium, Pange lengua, Salve Regina, Magnificat por le Port Royal) de Charpentier y Lully, para alterar el carácter en la segunda, con varios responsorios, alguna "lectura" de Viernes Santo, etc, y finalizar con una animosa y alegre In Nativitatem Domini nostri, obras todas ellas de Charpentier. Dolor y dulzura - tal y como se apreció en una bellísima Tristis est anima mea- conjugados merced a una musicalidad de calidad excepcional, así como se clausuró el programa con la alegría navideña… Y en las dos obras de propina se percibiría la brillantez de las obras, sobre todo la del Regina coeli, junto con estupendas modulaciones. Un concierto de tanta belleza que dominó a un público tan concentrado como embaucado por el repertorio y la interpretación.
teatro arriaga
William Christie y Les Arts Florissants 'resucitaron' la música religiosa de los tiempos de Port-Royal. |
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