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Nacho Vigalondo durante su exposición en el Festival de Cine de Alcalá de Henares (Alcine 37). Foto: alcine |
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Zinema
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Jornadas de cine de bajo coste
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Nunca antes se había hablado de los cortos tanto como ahora, en la época dorada de los cortometrajistas, pero a pesar de los reconocimientos y los premios, la gala de los Goya va a ningunearlos. Pese a todo, el corto sobrevive y se adapta a los nuevos tiempos.
Por tercer año consecutivo, el Festival de Cine de Alcalá de Henares, una de las citas cinematográficas más veteranas y que mejor ha mimado los cortos, ha programado las jornadas de Cine de Bajo Coste, es decir, la esencia del cortometraje, la ausencia de dinero; el presupuesto cero. Así empezó Nacho Vigalondo, como otros muchos, con su televisivo amigo Tejería (Vaya Semanita) en los desoladores domingos por la tarde, cuando no siempre les apetecía ir a la sesión de turno del cine.
Él fue uno de los encargados de explicar a los asistentes de los talleres que es posible no ya hacer un corto en cuatro días sino en uno. Habló de los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de escribir un corto. "Es difícil dar consejos en el aire si no tenemos un proyecto concreto pero lo primero que se puede hacer, es fijarte en la realidad", nos comenta recién salido de un atril donde aplicó su acelerada verborrea y caudal de ideas y ejemplos.
Considera que un cortometrajista tiene que buscar su voz propia, ser sincero y templar su pulso narrativo. "Todos los cortometrajistas que conozco, aquellos que realmente tienen el pulso creativo, terminan triunfando", señala. Aún no ha dejado el mundo de los cortos. Con el teléfono móvil NokiaN95 como única cámara, grabó un corto de marcado carácter ecologista (http://www.youtube.com/watch?v=eLTMSECkNWk)
GUIÓN Juanma Ruiz fue uno de los asistentes que quiso exprimir los consejos y "las grandes frases" de un Nacho Vigalondo crecido. Como muchos empezó a grabar en vídeo y luego se pasó a 35mm. Tras escucharle, sacó en claro una lección que muchos principiantes lo pasan por alto. "No hay que adaptar la realidad al guión sino adaptar el guión a la realidad", dijo sin vacilar.
Como el tema estrella era cómo perseverar y no morir en el intento, el corto minimal (por decirlo elegantemente) consiste en echar mano de amigos, de la imaginación y de los objetos a su alcance, Ruiz sostiene que "quizás no se pueda hacer un corto de ciencia ficción sin dinero, pero sí una historia épica",
En esta época dorada del corto, espacios como youtube han democratizado la expansión (sin control, pero expansión al fin y al cabo) del corto. Ruiz, madrileño de 24 años, firmó una obra titulada Chotis, sobre el temible cierre de salas.
El objetivo de los talleres ha sido demostrar a los jóvenes y estudiantes no sólo que es posible hacer cine con pocos medios, sino que ellos mismos salieran de las jornadas con la experiencia de haberlo llevado a cabo. En definitiva, Alcine organizó un taller práctico de cinematografía de bajo coste y dedicó las cuatro sesiones restantes, a ponencias que, de manera complementaria a las que tuvieron lugar en años anteriores, ahondaron en aspectos diversos, de la dirección de actores a los efectos especiales.
Junto a Vigalondo, participaron David Planell, guionista de la última película de Gracia Querejeta, Daniel Planell, Hugo Serra, Oscar Martín y Elena Muñoz. >A. Iturbe
Alcine 37 promovió unos talleres para aprender a hacer cortos durante cuatro días sin morir en el intento
Nacho Vigalondo, uno de los ponentes, afirmó que hay que adaptar el guión a la realidad, y no al revés |
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