madrid. El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, afirmó ayer que no es acertado "volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar las desavenencias", al referirse tanto a las recientes beatificaciones de mártires en Roma como a la Ley de la Memoria Histórica.
Blázquez, que abrió ayer la Asamblea Plenaria de los obispos con un discurso que centró en los mártires, el reciente nombramiento de cardenales y obispos españoles, la primera visita de Juan Pablo II a España el 31 de octubre de 1982, y las migraciones, dijo también que "la búsqueda de la convivencia en la verdad, la justicia y la libertad debe guiar el ejercicio de la memoria".
Blázquez expresó su deseo de que los historiadores contribuyan a que se haga "plena luz sobre nuestro pasado: Qué ocurrió, cómo ocurrió, por qué ocurrió, qué consecuencias trajo". Según el prelado, esta aproximación "evita la pretensión de imponer a la sociedad entera una determinada perspectiva en la comprensión de la historia. La memoria colectiva no se puede fijar selectivamente; es posible que sobre los mismos acontecimientos existan apreciaciones diferentes, que se irán acercando si existe el deseo auténtico de comprender la realidad". "La búsqueda de la convivencia en la verdad, la justicia y la libertad debe guiar el ejercicio de la memoria", dijo, y recordó que un cristiano no puede dejarse llevar del odio, aunque sea en nombre de la justicia. "Habrá momentos para dar gracias por lo que se hizo y por las personas que actuaron", y probablemente en otros y ante actuaciones concretas, "sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos", añadió Blázquez citando a "la purificación de la memoria" a la que invitó Juan Pablo II.
En su intervención citó varios documentos de la CEE sobre la necesidad de perdonar por todos los que se vieron implicados en la Guerra Civil, de uno u otro bando, "en acciones que el Evangelio reprueba", para señalar: "recordamos la historia no para enfrentarnos sino para recibir de ella o la corrección por lo que hicimos mal o el ánimo para proseguir en la senda acertada". Dijo también que aunque "nosotros nos referimos a los mártires cristianos, mostramos nuestro respeto a las personas que han mantenido sus convicciones y han servido a sus causas hasta afrontar las últimas consecuencias". |