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A Carlos Reygadas no le gusta contar en sus películas con actores, le interesa "la esencia de la persona". |
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"El dinero sólo les importa a las ratas"
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El director de cine mexicano Carlos Reygadas compartió ayer experiencias y visiones con el cineasta vasco Pedro Aguilera en el marco Zinelab del Zinebi.
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Elena Guisasola
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El director de cine Carlos Reygadas compartió ayer experiencias y visiones con Pedro Aguilera dentro del apartado Zinelab de ZINEBI, que tuvo lugar, como en días anteriores, en el auditorio del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Reygadas nació en ciudad de México en 1971, donde estudió y ejerció Derecho Internacional hasta que escuchó la llamada del cine. "La verdad es que me gustaba mucho mi empleo, pero quería hacer un trabajo más físico y en exteriores, con gente. Era una cuestión de estilo de vida, más que de amor por el cine en sí mismo. Fue el vehículo para poder cambiar de vida", explicó.
Se trasladó a Bélgica para estudiar cinematografía en INSAS y en 1999 dirigió los cortos Prisonniers, Oiseaux y Maxhumain. Unos años más tarde, en 2002, escribió, dirigió y produjo su primer largometraje, Japón, con el que obtuvo la Mención Especial Cámara de Oro del Festival de Cannes. Tras este trabajo llegó Batalla en el cielo, que se estrenó en mayo de 2005 en el Festival de Cannes, en el que compitió por la Palma de Oro.
Reygadas tiene muy claras sus ideas sobre el cine. No le gusta trabajar con actores porque lo que le interesa "es la esencia de la persona y cuando veo que quiere empezar a actuar, le paro". "No me gusta que haya una cara conocida o referencias externas en la pantalla", explicó. De hecho, en Batalla en el cielo, en la escena de la gasolinera "aparece la viejita de Japón. Quise hacerle un pequeño homenaje, pero después me di cuenta de que fue un error". A pesar de ello, reconoció que "para que tu película sea vista o cuentas con estrellas o inviertes mucho dinero en publicidad". Él se ha decantado por la tercera opción: "triunfar en festivales".
Respecto a los medios que se utilizan en la actualidad para rodar películas, comentó que "hoy en día se utilizan lentes de máxima definición y cristalinas que están rompiendo con la visión real". En cuanto al sonido ocurre lo mismo. "Es tan importante como la imagen", afirmó. Él ha optado en su última película por "grabar todos los sonidos en directo, luego he separado cada uno de ellos y los he ecualizado de una forma muy concreta". Pero para ello es necesario tener tiempo. "A veces estos montajes se hacen en una sola semana y eso no es suficiente", recalcó.
Por otro lado, según comentó, el objetivo de sus películas "es plasmar sentimientos, ideas y pensamientos que he tenido en ciertos momentos para poder compartirlos con la gente". Y en cuanto a los beneficios y el éxito "llegan o no llegan y eso no significa ni éxito ni fracaso". El dinero le preocupa lo justo. "Mi abuelo me decía que si hacía bien las cosas todo llegaría y que el dinero sólo les preocupa a las ratas".
A lo largo de toda la charla, Reygadas se entregó a su público, contestó a sus preguntas y recibió encantado todos los comentarios que le hicieron los que se acercaron a escucharle, casi todo alabanzas. Pero al terminar, haciendo honor a su fama -en una entrevista en el festival de Rotterdam dijo: "yo hoy tuve todo el puto día entrevistas, ni modo... cagada. Vengo a ver pinches películas y no puedo, ni modo"- con la prensa no se mostró tan atento. Ayer probablemente pensaría lo mismo que en aquella ocasión cuando, al terminar su intervención, DEIA le pidió que contestara a algunas preguntas. Accedió, pero lo hizo con una actitud algo dejada, como diciendo "que esto acabe ya".
El pasado miércoles el director Pablo Malo dijo que "todas las profesiones tienen sus cosas buenas y malas". Está claro que para Reygadas, la cara negativa de su trabajo es atender a los medios. |
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