Al igual que hay reporteros de la BBC (bodas, bautizos y comuniones), existen los contables de la MHP (manifas, huelgas y paros). Estos últimos destacan por multiplicar -o dividir- la cifra de manifestantes, huelguistas y paristas. Todos hemos conocido al fardón que se come dos y cuenta cinco, y también al que se come cinco y confiesa dos para así dar lástima y acabar comiendo seis. Pues con este tipo de contables ocurre lo mismo.
El lector se preguntará adónde quiero llegar, y aquí estamos para servirle: al famoso paro del día 28 en Osakidetza y, de paso, a todos los paros, huelgas y manifas que desde Marx vienen sucediéndose. Según los sindicatos el 90% de los trabajadores secundó el paro, y según el Gobierno Vasco sólo lo hizo el 28%. Sin entrar en las razones de unos para cruzarse de brazos y en las de otro para no ceder, el contribuyente reivindica su derecho a que nadie lo tome por gilipollas. ¿O es que ya no se fabrican calculadoras?
Repito, porque alguno ya me tendrá ganas, que no valoro los motivos del enfrentamiento. Pero no parece serio que en un servicio público el número de faltas, aun las muy justificadas, no esté claro. Por lo que sé, quien se abstiene de trabajar para exigir mejoras laborales sufre su correspondiente y legal descuento en el sueldo. De modo que de creer a los sindicatos el 90% de los trabajadores de Osakidetza tendrá que ver reflejado en la nómina ese tiempo sin producir, como le pasa al asalariado normal cuando cuelga el buzo para pedir algo. Y si fue el 28%, se le aplicará el recorte sólo a esa peña, digo yo. Reitero, y van tres veces, que no afeo la lucha sindical. Me conformo con saber la verdad, y el responsable de contar las horas trabajadas y pagar en consecuencia dispone de esa información. Así que a ver si desembucha y descubrimos quién suspende matemáticas, si la bata o la corbata. |