LOS escolares vascos de 15 años están a la cola del Estado en conocimiento de Ciencias. Dicho así puede dar a entender que el nivel de conocimientos es paupérrimo, pero no es ésa ni mucho menos la fotografía. Los alumnos de la ESO del País Vasco suben once puntos respecto a la última valoración realizada hace tres años por el programa internacional PISA, el mismo que ofrece ahora esta radiografía del alumnado vasco. Pese al avance, la mayor parte de comunidades del Estado se sitúan por encima, lo que plantea un serio debate sobre esta cuestión.
Todas las evaluaciones llevadas a cabo entre el alumnado vasco, ya sea las de PISA u otras, dejan al descubierto la necesidad de hincar el diente en Ciencias para alcanzar el nivel necesario.
¿Han desarrollado estos escolares las habilidades necesarias para desenvolverse en la sociedad actual? ¿Comprenden la información que se les da para reelaborar respuestas? Son preguntas que se formula la responsable de Educación Científica del Departamento de Innovación Educativa del Gobierno vasco, Tere Santos, al hilo de las conclusiones de este estudio. Santos se muestra convencida de que "este tipo de habilidades no se trabajan habitualmente en los colegios, y por eso sería preciso cambiar la metodología existente en las aulas".
El consejero de Educación, Tontxu Campos, cree que con el aumento de carga horaria en Ciencias que contempla el nuevo currículo mejorarán los resultados. Pero los docentes opinan que para darle una vuelta de tuerca a esta situación es preciso abordar las clases desde un punto de vista radicalmente opuesto. "En la ESO estamos acostumbrados a dar clase pensando en lo que le van a pedir al alumno el curso siguiente. Hacemos una enseñanza muy nominal, semántica, basada en aprender datos y símbolos olvidando la enseñanza más procedimental", confiesa, autocrítica, la responsable de Educación Científica.
Asegura que no se trata tanto de resolver de memoria, con papel y lápiz, problemas matemáticos como aplicar una serie de técnicas y estrategias "a los que nuestros alumnos no están entrenados, aunque cada vez lo estamos haciendo más", agrega.
por comunidades Comunidades como Castilla y León y La Rioja se sitúan, según el informe PISA, a la cabeza en la escala de Ciencias pero, puestos a hacer comparaciones, lo cierto es que hay una realidad del sistema educativo de estas comunidades que diferencia al de la CAV.
La peculiaridad que presenta el sistema educativo vasco es que casi un tercio del horario se va en lenguas, castellano y euskera, lo que puede suponer entre diez y once horas semanales. "Es la opción que hemos hecho en este país, y por eso tenemos menos horas en Ciencias, porque hemos decido organizarlo de esta manera", asegura Santos.
No quiere decir que sea un problema, ni mucho menos, sino que se limita a describir un sistema educativo diferente. Comunidades que no tienen lengua propia, como es el caso de Castilla y León, han hecho una decidida apuesta por las Ciencias y la Tecnología. De hecho, sólo en primero cuentan con entre cuatro y cinco horas semanales, con las que pueden implementar otras metodologías para comprender las ciencias. |