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El librero José Gago con Diego Marín y José Fernández de la Sota. fotos: oskar martínez |
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El callejón de las botxerías
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Historias de la vida perra
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La Librería de Deusto, enclavada en el 'altar' de la plaza San Pedro, ha acogido estos días la presentación de un libro singular, 'Vida de perros', que recoge todo un poemario de versos dedicados al can y recopilados, con paciencia de amanuense, por Pedro Marín.
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Jon Mujika
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CUANDO Paris Hilton empezó a vestir a su chihuahua, la tienda parisién de Jacques Palombo se inundó de gente pidiendo aquella misma camiseta que adornaba al indefenso animal. También florecen por media Europa y casi la totalidad de Estados Unidos los zoopsiquiatras, los cuencos con incrustaciones de zafiros o unos collares de perros en los que puede leerse algo así como Pertenezco a Fulano de Tal, soltero. Existen pastelerías especializadas en galletas no azucaradas para animales, preparados alimenticios con extractos de uva y vitamina C e incluso un paté para luchar contra la obesidad canina y los problemas cardiacos. No falta, tampoco, quien ha levantado un mausoleo en honor de Laika y son millones quienes hacen hoy de la posesión de un animal de compañía algo así como un fenómeno social.
La vieja leyenda urbana de que se liga más con un perro crece y se renueva. Visto desde este punto de vista, nada tiene de extraño lo ocurrido en la tarde noche del pasado viernes, cuando La Librería de Deusto que abre sus puertas en el corazón de la plaza San Pedro, acogió la presentación de Vida de Perros, una rocambolesca antología de poemas recopilada por Diego Marín en la que han colaborado escritores de la talla de José Saramago, Antonio Gala, Luis Antonio de Villena, Carlos Bousoño, Francisco Brines y los vascos José Fernández de la Sota y Karmelo Iribarren entre otros. El libro cuesta 12 euros y la recaudación que se obtenga de su venta irá a parar a manos de la Asociación Protectora de Animales.
El cariño por un perro -incluso un grado de amor, dejándose llevar...- es algo que engrandece al ser humano. Sin embargo, hoy en día se han llegado a extremos rayanos en ridículos tan espantosos como vestir el mismo barbour que tu fiel compañero. Hombre y perro han convivido durante miles de páginas de la historia de la Humanidad; primero en la caza, luego en la batalla, más tarde como guardián de la casa y, de modo más reciente, como guía de invidentes, detector de drogas y explosivos, rescatador de personas en catástrofes y hasta animal de propiedades terapéuticas saludables para algunas enfermedades humanas. Visto así, las odas contempladas en esta obra son bien merecidas. Son grandes animales.
A la presentación del libro no acudió, todo es verdad, mucha gente. Quizás porque no se entiende bien cómo es posible encontrar las musas en las fauces de un Pitt Bull. Entre los presentes se encontraba el escritor José Fernández de la Sota, encargado de presentar el libro, María José Marrodán, las hermanas Ana y Eva Fernández, María Jesús González, Teresa Arakistain, Ana Elorriaga Ainhoa Sáenz y un minúsculo puñado más de nombres propios de gente sensibilizada con un animal mayúsculo, sin duda. Es probable que los estragos de un puentecomo el que ahora cruzamos se hiciesen notar y nadie retrasase un punto su partida para escuchar versos caninos. Pero quizás también influya el hecho de que se ha llevado hasta la caricatura el juego de la mascota. Se viste de pitiminí o se le lleva a la peluquería a un animal noble, domesticado por la mano humana hace más de 15.000 años. Ese trato tiene un punto degradante. Tal vez sea cierto que estos versos devuelvan la dignidad a un animal tan querido y, a su vez, tan degradado. |
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