ETA bombardea la Nochebuena Para los terroristas la Navidad no significa nada, porque nunca han entendido lo que significan palabras como respeto, convivencia, o expresiones como sentido común. Sólo les faltaba arruinar la Nochebuena a decenas de familias.
hacer estallar una bomba cargada con cinco kilogramos de explosivo en la trasera de la Casa del Pueblo de Balmaseda a las nueve de la noche y en plena Nochebuena es un sinsentido que a cualquier persona le debe hacer reflexionar. ETA se cargó la noche del día 24 una de las fiestas más entrañables de todo el año colocando un artefacto con el ánimo, única intención, de destruir, de deshacer, de romper. Y como consecuencia de esa heroica acción quince familias se vieron obligadas a pasar la Nochebuena fuera de sus casas. La mayoría de estas familias tampoco han podido celebrar en sus hogares la tradicional comida de Navidad y no sabemos si han sido capaces de entregar los regalos de Olentzero. Algunos de los vecinos que resultaron después afectados, todavía paseaban a la hora de la explosión, por las calles del municipio charlando con familiares o amigos, y muchos otros, intentaban terminar de hacer la cena para dar paso a uno de esos momentos en el año en los que las familias se reúnen con la intención de intercambiar experiencias y cariño. Pero ETA no celebra la Navidad, no entiende de turrones y langostinos. Tampoco es capaz de respetar que las familias disfruten de un escenario para el recogimiento, en el que compartir mesa con familiares a los que no vemos el resto del año y para hacer de la Nochebuena un tiempo singular. Los vecinos de Balmaseda, como lo hacen miles de personas en otras localidades, querían en Nochebuena compartir con los suyos todas aquellas noticias con cariño y en armonía. Pero apareció ETA en el peor momento, aunque ningún momento sea bueno cuando la intención es colocar una bomba. Apareció para decirnos a todos los vascos que no creen en la Navidad y que su única intención es hacer daño sea la fecha que sea y se celebre lo que se celebre. En todos los conflictos, hasta en los más duros, el periodo navideño siempre marca un paréntesis de reflexión para todos los agentes implicados. Sin embargo, ETA ha decidido destrozarlo en una nueva escalada de violencia sin razón. Esta explosión, unida a los graves ataques de kale borroka de la misma Nochebuena en Getxo dibujan un escenario en el que la esperanza brilla por su ausencia. En el que vocablos como paz o respeto no tienen sentido cuando a su fuerza se responde con bombas y cócteles molotov. Cuando desde la política se pide compromiso con la paz y con el avance de la sociedad vasca hacia un futuro decidido entre todos, ETA da un golpe en la mesa y nos hace entender a todos que con esas reglas de juego no va a participar en la construcción de una nación. Que va a seguir sembrando terror donde pueda y siempre que tenga una ocasión. Ahora bien. La organización terrorista encontrará siempre -como en la concentración de ayer en Balmaseda- a una inmensa mayoría de la sociedad enfrente que sólo quiere vivir en paz.