Después de 15 años dedicado a las terapias contra el tabaquismo, Joseba Marcos tiene las cosas claras. Hay gente que no puede abandonar para siempre el cigarrillo sin ayuda. "Los que acuden a mí consulta suelen ser hombres y mujeres de mediana edad, entre 40 y 50 años" bilbao. Lo han intentado varias veces pero no lo han logrado. Tienen patologías graves y son conscientes de que si no lo dejan, su vida corre peligro. Dejar de fumar no resulta fácil para nadie, pero para algunos supone un auténtico calvario.
Dejar de fumar, un clásico propósito de año nuevo.
Sí, las buenas intenciones siempre surgen cuando empieza el año, y fumar siempre es una de ellas. A finales de noviembre o principios de diciembre la gente ya empieza a planteárselo y el número de consultas aumenta, pero yo les suelo plantear que esperen a que terminen la fiestas.
¿Por qué?
Son fechas conflictivas, hay muchos compromisos y comidas de empresa. Es mejor esperar a que empiece el nuevo año, un nuevo curso en el que hacemos algo diferente.
¿Son muchos los fumadores que necesitan ayuda para superar su adicción?
Lo cierto es que la mayoría de la gente deja de fumar por su cuenta. Se lo plantean seriamente y lo dejan. Sin embargo, hay un grupo con otras características que sí que demanda ayuda.
¿Cuál es su perfil?
Son personas que ya han intentado dejarlo varias veces sin éxito y que tienen patologías severas. Muchos se sienten impotentes al no poder abandonar el tabaco y otros vienen con miedo al cómo se van a encontrar después, a qué es lo que va a suceder y cómo lo van a poder sobrellevar.
¿En qué consiste la terapia?
La raíz del tratamiento se hace desde el punto de vista individual y se tratan varias cosas. Hay un parte en la que se utilizan productos farmacológicos y otra que tiene que ver con pautas higiénico dietéticas y de comportamiento ante la vida. Luego está la parte de psicoterapia y apoyo que consiste en apoyar al paciente, darle ánimos o analizar cualquier tipo de problemas que vayan surgiendo.
Una mezcla de varias cosas.
Sí. No les decimos simplemente tómate esto o ponte esto. Aquí se trata de que las cosas que no se hacen bien comiencen a hacerse correctamente, de que el paciente aprenda a protegerse de situaciones de riesgo que pueden surgir cuando ya han dejado de fumar.
¿Lo consiguen?
Hay que partir de la base de que estamos ante una enfermedad crónica. Una de las cosas más importantes del tratamiento es que uno sea capaz de entender que no estamos sólo ante un vicio o una cuestión de fuerza de voluntad. Un fumador es un adicto y lo será toda la vida. Desde ahí es donde hay que empezar a trabajar con el paciente.
¿Y si esto no se asume?
Lógicamente esto es lo que más le cuesta entender al fumador. Muchos vienen a la consulta a ver qué ocurre, a ver si de una forma mágica pueden resolver su problema. Evidentemente ésta es la gente que peores resultados obtiene.
Se rinden de nuevo al cigarrillo.
Después de un tiempo dicen, por ejemplo, bueno, me voy a fumar uno sólo después de las comidas, por uno no pasa nada. Y no se dan cuenta de que esto puede hacer que vuelvan al punto principal.
¿Los que acuden a terapia dejan de fumar de forma radical?
Depende de las personas. Con algunos pacientes se puede comenzar el tratamiento de manera radical; pero hay otras personas a las que hay que preparar durante quince días o un mes para que tomen conciencia del paso que van a dar. Hay que mentalizarlos para que se sientan capaces, convencerlos de que pueden hacerlo.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Se enfocan para un año, pero las consultas son mucho más intensas durante los dos o tres primeros meses, que son los momentos más complicados para la mayoría de la gente.
¿La salud es el primer factor para los que piden ayuda?
La mayoría de los pacientes son de mediana edad de entre 40 y 50 años. Son gente que lleva fumando muchos años y tienen patologías graves. Les impulsan los deseos de mejorar su salud y de introducir cambios en sus vidas.