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Imanol Ibáñez se deshizo de Manu Galán en una de las semifinales del Mundial individual el sábado en el Deportivo. Foto: roberto zarrabeitia |
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Txapela 'torcida'
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En el mismo festival, Juan Rekalde se despedirá de la pala completando pareja con Pablo Fusto en el tercer partido.
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César Ortuzar
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bilbao. El Mundial individual se ha escorado de tal manera a la izquierda durante la competición, que la txapela será zurda. Torcida. O de Luján o de Imanol. Ambos diestros con la zurda. La mano siniestra en tiempos pretéritos. La mala. La que se debía domesticar. A golpes si era preciso. En otra época ser zurdo era un problema. Una maldición de los dioses. A contranatura. Criaturas demoniacas vociferaban entonces desde los púlpitos del poder. Nacer zurdo es, sin embargo, una bendición para los palistas. Torcidos les dicen en los frontones. El desprecio de los diestros. Los zurdos son minoría. Les persigue una leyenda negra que a punto estuvo de aniquilarlos. Se pretendía la extinción del zurdo. Resistieron la persecución sublevándose. Se hicieron más fuertes. Instinto de supervivencia. Su particularidad ha edificado un tipo de palista complicado de trazar. Siempre incómodo. "Nuca sabes cómo te va a jugar un zurdo", señalan desde la intendencia de Asfedebi-Pilota. Vladimir Luján, el campeón en curso, e Imanol Ibáñez, el futuro de la especialidad, cohabitarán en el Deportivo de Bilbao (18.00 horas, ETB-1). Zurdo contra zurdo. Una duelo torcidísimo en los estertores del año. En sus últimas horas.
Un zurdo maneja siempre la opción de la sorpresa. Si además de zurdo se gestionan posturas de diestro, como ocurre en el caso de Imanol, que ataca la pelota del modo clásico, lo inesperado focalizará buena parte del choque. Su rival, Luján, es zurdo. A secas. Golpea la pelota de costado y su machete, un pelotazo suyo muy espectacular y a su vez tremendamente efectivo, es su principal arma para laminar al joven zaguero bilbaino, que está completando una fantástica campaña tras asentarse en los dominios de la regularidad.
en busca de la delantera La final, el más especial de los partidos debido a su entorno, balanceará entre dos zagueros de excelente pegada. Las opciones de Imanol, que piensa que superar al cubano sería "un milagro", pasan porque arrastre a Luján a los cuadros alegres. El bilbaino, sin ser Fred Astaire, se mueve con solvencia y soltura suficiente en ese terreno alérgico para los zagueros y tratará de enredar a Luján en cada pelotazo buscando el dos paredes. La jugada fetiche de los zurdos porque la postura les lleva a hacerlo de manera automática. Vladimir, en pleno auge, también tiene facilidad para concretar enviando la pelota a pared izquierda y hacerla correr antes de que alcance la contracancha. De cualquier manera, como en toda lucha individual que se precie, el saque marcará posiblemente la tendencia por la que discurra el duelo de torcidos por la txapela del Mundial individual. |
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