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David Seco libra uno de los obstáculos artificiales del circuito bermeotarra. Foto: José Mari Martínez |
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¡O rei David!
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Una salida explosiva y su superioridad técnica le bastaron para vencer a Yus y Larri, que no se entendieron.
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Alain Laiseka
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Bermeo. Víspera de ayer. Sábado. Tarde gris de recogida. En algún lugar de San Inazio dos ojos suspiran ocultos tras el cristal de una ventana mientras buscan el límite del cielo. Lluvia sobre Bizkaia. Al rostro de David Seco se asoma una sonrisa maliciosa. Su mente ya ha hilado la consecuencia: barro. Horas más tarde, cuando apenas pasaban 10 minutos sobre las dos de la tarde de ayer, sus labios no habían conseguido recuperar su sitio. Sonrisa de oreja a oreja. El busturiarra acababa de conquistar un nuevo título en Bermeo superando a los alaveses Unai Yus y Javier Ruiz de Larrinaga. "Cuando esta mañana he visto el barro que había en el circuito sabía que iba a tener mi oportunidad, que iba a ser capaz de sacar partido a mi superioridad técnica, que a Unai y Javier no les iba a resultar nada fácil deslizar la bici".
Voz cargada de experiencia. Seco, que el sábado no había acudido a Itsasondo pensando en guardar todas las balas para su primer gran objetivo del año (ahora buscará en Villarcayo su séptimo título estatal, con el que superaría al mítico Talamillo), hurgó de salida en las debilidades de sus rivales. Explosivo. "Sabíamos que iba a ser así, pero aunque lo he intentado, no he podido seguirle". Yus cedía ante el empuje del busturiarra al poco de comenzarse el segundo giro. Javier Ruiz de Larrinaga, Erlantz Uriarte, Gorka Izagirre y David Juárez trataban de recuperar el resuello robado por el prematuro despertar de Seco, que comandaba cómodo la carrera camino de la segunda vuelta. Luego, ocurrió lo inesperado.
Vaya por delante que nada ni nadie regaló el triunfo al de Busturia ayer en Bermeo, pero Unai Yus y Javier Ruiz de Larrinaga, tanto monta, monta tanto, contribuyeron generosamente a que la undécima txapela vasca se fuese acomodando ya sobre la cabeza de Seco cuando la carrera no había hecho más que empezar. Prometía espectáculo la cita bermeotarra. Lo hubo. Pero de otra calidad. Cuando los dos alaveses enfilaban la recta de meta (para entonces cedían cerca de una decena de segundos con respecto a Seco), ambos se pararon. Miradas. Dudas. Reinó la confusión. Yus y Larri hablaron. "Vamos", pedía el defensor del título a Unai, que seguía soldado a su rueda. "No", era la respuesta del gasteiztarra, que acompañaba su negativa con una explicación. Le decía Yus a Larri mientras avanzaban lentamente por el único tramo de asfalto del circuito bermeotarra, camino ya de finiquitar la segunda vuelta de la prueba, que no, que él no iba a tirar en busca de la estela de David, que el favorito era él (Javier), que suya era la racha de seis victorias consecutivas y que por eso, la responsabilidad de deshacer la renta del vizcaino era suya. Sangre hirviendo en la fría mañana bermeana.
sprint fraticida Ajeno a la batalla de nervios que se había desatado a su espalda, Seco se acercaba poco a poco al triunfo. "Disfruta David". Voz de cuneta. Y el busturiarra se aplicaba el cuento. Por detrás, Yus y Larrinaga habían sido absorbidos por Gorka Izagirre y Erlantz Uriarte, quienes peleaban, sorprendidos por la situación, por el título sub'23. La desventaja del cuarteto, trío en la tercera vuelta al descolgarse Uriarte, superaba ya el minuto y medio. Poco importó que mediada la prueba un despiste en una curva de Seco le hiciese perder el equilibrio y que en el lance el busturiarra rompiese el sillín. La ventaja mermó. 19''. Un espejismo. Yus seguía jugando a comerse los nervios de Larrinaga. Lo logró en la quinta vuelta, cuando ambos rodaban ya solos. Parón. Más miradas. Más recelo. Izagirre volvió. Espectador del esperpento. Seco levantó de nuevo la diferencia y pareció escapársele una leve sonrisa. Se vio ganador. De nada les sirvió a Larri y a Yus su arreón final. Habían dilapidado sus opciones en una disputa que pareció concluir en un sprint fraticida por la segunda plaza que se llevó el gasteiztarra. Otra vez segundo en el Campeonato de Euskadi. "Llevo siete u ocho". En la trastienda de la meta abrazo y felicitación: "Enhorabuena Unai". Polémica zanjada. La rabia se quedó en el barro.
Señalando al cielo había entrado antes Seco. Regalo a su hermano de parte de un rey. ¡O rei David! |
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