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Artea
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La presencia de lo inadvertido
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Andrea Baumgartl, en vanguaria
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Saenz De Gorbea
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andrea Baumgartl se presenta en solitario después de haber formado parte del colectivo AMI junto a Michael Witte. La exposición consta de dos series de fotografías en blanco y negro. Los ángulos temáticos son diferentes, pero la mirada es la misma: Una exploración por los intersticios de la convencional realidad. Las primeras obras son pequeñas y nos acercan al pulso interior de las cosas más humildes, aquellas que pueden pasar inadvertidas. Las otras tienen formato vertical y retratan la vastedad de campos que se pierden en los bordes de una imprecisa línea de horizonte.
Las imágenes son borrosas y sin embargo dicen mucho más que tantas otras fotografías cuyas condiciones de calidad son óptimas, tienen una enorme precisión y muestran gran cantidad de detalles. Tras la cámara, no se evidencia una óptica sino una estética, un modo de mirar al mundo, una filosofía. Se trata, por lo tanto, no de una demostración técnica, como está de moda, sino justamente lo contrario, de abismarnos en una identidad no siempre gozosa que va descubriendo ángulos cotidianos envueltos en una atmósfera por la que pulula la memoria y el paso del tiempo. Un tejido visual que nos envuelve en el misterio de lo incierto.
Las cosas más comunes esconden historias que son rescatadas del olvido, como el arpa en el salón oscuro. Destellos luminosos caen pausadamente sobre los motivos y disparan la atención hacia situaciones no aclaradas del todo. Las imágenes son el comienzo de una narrativa inconclusa que tiene que desentrañarse. Son pozos abiertos cuyo fondo se desconoce y pueden aventurarnos hasta crear el hilo de una historia.
Los panoramas de las denominadas Tierras Altas, título de la muestra, se extienden como alfombras bajo los ojos y conducen la percepción hasta perderse en lo inefable y confundirse con el cielo. Los límites son borrosos, pero lejos de impedir su presencia la extienden y nos implican en la distancia. La lejanía de los bordes aloja algunos posos civilizatorios. Es el lugar en el que se encuentra lo sublime y lo pintoresco. Unas nociones en las que hay que penetrar y acostumbrar los ojos para habitar el reino de las sombras y dominar el temblor de la luz. |
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