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Geografías corporales
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Saenz De Gorbea
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EL espacio de Bilbao la Vieja presenta pinturas, infografías, cajas de luz y vídeos de Marina Núñez (Palencia, 1966). Un compendio de trabajos cuya diversidad rastrea la evolución de la artista entre 2000 y 2007. Un tránsito interdisciplinar que tiene el nexo común de la cabeza como referente para la reflexión y como contenedor en cambio permanente.
El análisis está presente y es el punto de partida. Hay un planteamiento previo que motiva cada obra. Sólo más tarde y en función de los conceptos, se eligen los medios y las estéticas que permiten abrir connotaciones de sentido. La identidad, la ambigüedad de género y los límites físicos son algunos de los temas tratados. El viaje por la extensión anatómica que la tecnología proporciona al individuo, se manifiesta próximo a lo monstruoso de la ciencia ficción. Las pinturas acogen las posibilidades corporales por medio de una intermitente luz y la plasmación de instrumentos científicos para la visión. Hay una factura metódica con la que se definen cuerpos andróginos que, con la eliminación de detalles, pierden también todo signo de individuación y de caracterización psicológica. Se entra en una nueva era humana. La de los seres-máquinas.
Las cajas de luz enfatizan el análisis interior del rostro humano mediante una acumulación de imágenes en pequeño formato. Una especie de biogeometría molecular que compone el tejido de seres asexuados. Sus personalidades se diferencian básicamente por la utilización de formas redondas para lo femenino y por volúmenes rectos en el caso del hombre. Un planteamiento que recuerda al recurso de El Beso de Gustav Klimt.
La infografía y las imágenes audiovisuales muestran un cuerpo femenino aparentemente más real y que incorpora la movilidad, representada o experimentada. La mirada es estimulada una y otra vez por inquietantes presencias que transforman el mundo físico y lo pueblan de posibilidades y trastornos.
Los primeros planos esconden y revelan sensaciones que son síntomas de una nueva humanidad. Los encuadres videográficos son fijos y un tanto hipnóticos. En uno de ellos, el globo ocular va llenándose paulatinamente con siete nuevas pupilas y córneas. El otro DVD permite observar la deformación continua del rostro de una mujer cuya metamorfosis compone un aterrador panel de posibilidades físicas. La exposición de Marina Núñez puede verse en Espacio Marzana de Bilbao hasta el 5 de febrero
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