Rebajas sin fraude Las rebajas de invierno que comienzan hoy notarán la carestía de los precios de los productos básicos que habrán de soportar las familias durante este año, pero no obstante se calcula que cada persona gastará una media de 150 euros.
LAS rebajas que comienzan hoy es el momento más deseado por miles de familias que esperan encontrar todo lo que desean a precios asequibles para sus bolsillos. No será sencillo encontrarlo. Los precios de la mayoría de los productos, no sólo los de los alimentos, han tenido subidas espectaculares durante el pasado año. Cada vez es más difícil llegar a final de mes en una posición más o menos holgada para cada vez más sectores de la sociedad. Muchas familias viven en el umbral de la pobreza y otras muchas están claramente dentro de ese sector. Para el resto ahorrar se ha convertido en un bonito sueño que poco tiene que ver con la realidad. Los productos básicos han subido de manera alarmante y cada familia necesitará este año una media de 1.000 euros más al año para satisfacer esas primeras necesidades que hay que anteponer a gastos como la ropa o el calzado, que son los productos más cotizados a la hora de las rebajas. Dicen las encuestas que cada ciudadano gastará aproximadamente 150 euros en la campaña que hoy se inicia. No es una cantidad desorbitada, sólo hay que saber emplearla en comprar productos que se necesitan de verdad. Como cada año que se anuncian productos rebajados, cualquier descuento es tentador para el potencial cliente. Huelga decir que más lo es en los actuales tiempos de apreturas económicas. Saber elegir y determinar qué es lo que realmente se necesita es la primera de las condiciones para cualquier usuario. No comprar productos que realmente no hacen falta es la segunda de las recomendaciones de las asociaciones de usuarios. Lo que en un principio parece barato es en realidad caro si no se sabe utilizar. Comprar de manera descontrolada, además, es un mal ejercicio para la economía ya que hace subir los precios de los productos en su conjunto por la demanda que genera. Hacer un buen uso de las rebajas, por contra, equilibra el presupuesto familiar. La otra cara de las rebajas la aportan los comerciantes. Una buena o mala temporada en las rebajas es muchas veces determinante para el futuro de muchos pequeños comerciantes. Es un factor a tener en cuenta, pero ello no debe ser lo que marque ni el precio ni la calidad de los productos. También en este aspecto hay que ser exigente, ya que no es la calidad del producto sino el precio lo que debe de rebajarse. Las asociaciones de consumidores han alertado para que los consumidores sean puntillosos en este terreno y no permitan el fraude. El periodo de rebajas no es ninguna concesión gratuita a los consumidores; al contrario está estipulado y regulado por las administraciones. Una buena temporada de rebajas es beneficiosa para toda la sociedad, para consumidores y productores y debe generar empleo en un sector como el de servicios donde poco a poco se va haciendo notar los primeros síntomas de la crisis con la que ha comenzado el año.