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Hubert Breukers muestra tres fotografías del espectáculo. Foto: zigor alkorta |
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"Los acróbatas se parecen a los piratas, no piensan en los límites"
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"Es un show temático que se centra en las aventuras de los saqueadores", dice el manager Hubert Breukers.
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María R. Aranguren
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bilbao. No es un circo tradicional. No hay animales ni payasos. Lo que prima en el espectáculo ¡Piratas Piratas! que ofrecerá El Gran Circo Nacional Chino del 13 al 24 de febrero es la acrobacia, los números en grupo y los juegos malabares con objetos cotidianos.
El espectáculo se centra en los piratas y adapta el vestuario a las aventuras propias de estos saqueadores. Casi un millón de espectadores han visto ya a estos artistas tras su paso por cinco ciudades españolas. La compañía confía alcanzar en Bilbao al menos los 35.000 espectadores que acudieron a ver su espectáculo Zensation en 2004.
El montaje no es sencillo. En él trabajan más de un centenar de personas. No es para menos, ya que ¡Piratas Piratas! se articula en 14 números diferentes y dura dos horas aproximadamente. Son, en total, 60 acróbatas que, siguiendo la tradición del circo chino, llevan desde los seis años entrenando y dedicando a él entre cuatro y seis horas diarias.
La idea del espectáculo surgió de Stratmann y Van der Meyden, productores de Stardust Circus International, que observaron la relación entre los acróbatas y los piratas y el gran protagonismo que estos últimos han adquirido en la gran pantalla. Los piratas dedicaban su vida entera al mar. Los acróbatas la dedican al circo. Además, para ambos el trabajo es "un viaje de descubrimientos lleno de aventura", según opina Frank van Laecke, el director del circo. "Los piratas no tienen miedo, quieren siempre más y los acróbatas quieren como ellos conquistar el mundo a través de este espectáculo", afirmaba ayer Hubert Breukers, el manager en esta gira.
Jumping Una de las principales novedades es que los acróbatas del Circo Nacional Chino han aprendido a bailar Jumping para este espectáculo. La música jump, que surgió a finales de los 90 en Bélgica, se pudo de moda en Holanda hace unos años y se caracteriza por su rápido ritmo y la energía que exige al bailarín. "Los acróbatas se retan a danzar lo más rápido posible", explicaba ayer Hubert Breukers. Algo que ocurre ya entre algunos aficionados a través de internet, que graban sus movimientos jump con la webcam y los muestran a los seguidores.
Otro de los números más vistosos es el llamado Águilas en vuelo. Al fondo aparece amenazante la silueta de un barco fantasma. Desde lo más alto, las aves rapaces espían a su presa. Entonces las águilas se lanzan en picado a toda velocidad. Con sus precisos vuelos en picado, saltos fabulosos, piruetas y acrobacias se convierten en auténticos maestros del aire. Tras un largo recorrido, descubren el preciado Oro. Los piratas se abalanzan ansiosamente sobre él y se divierten con las decenas de sombreros con los que, en un virtuoso juego de malabarismo, hacen las más increíbles jugadas. Pero los auténticos tesoros son las amadas mujeres pirata, que son levantadas como si fueran "cofres de tesoro vivientes".
En los últimos 15 años el público europeo ha tenido contacto esporádico con el circo oriental. El Circo Nacional Chino, que hizo su primera gira por el Reino Unido en 1993, es una de las pocas excepciones en este acercamiento. |
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