IRUÑEA. El teléfono de su casa en Brasil no paró de sonar ayer. La última llamada la noche anterior fue de Tatiela, a las diez y media de la noche, para reconocerle que estaba "asustada".Janira Neres, de 39 años de edad, había hablado con su hija la misma noche que murió asesinada y le reconoció que no estaba bien. Madre de cuatro hijos, vive sola con el hijo de Tatiela y ayer respondió en portugués a las preguntas con la voz temblorosa pero con entereza y valor. Su nieto Igor Gabriel Isidoro, el hijo de Tatiela, le aferra a la vida en un momento tan duro como este.
¿Cuanto tiempo llevaba Tatiela en el Estado español?
Seis meses.
¿Cuándo esperaba regresar a Brasil?
En un mes. Quería dedicarse a cuidar a su hijo, de tres años, y a mí también. Nos quería mucho, era muy cariñosa.
¿Conocía el trabajo de su hija?
Sí, trabajaba en un club allí en Pamplona. Lo sé.
¿Le había dicho si su actual pareja le maltrataba?
No, lo que sí me reconoció esa noche es que habían discutido, que se pelearon, pero no me dijo si lo habían dejado o cuál era la situación entre ellos dos. Además, no era la primera vez que me hablaba de problemas con él. Estaba asustada, se sentía amenazada.
¿Reconocía entonces que tenía una relación sentimental aquí?
Sí, pero no sabía las razones por las que reñían, ella me protegía en ese sentido.
¿A qué se dedicaba Tatiela en su país?
Trabajaba limpiando casas y también ayudaba a gente necesitada en las favelas. Era muy vitalista y emprendedora además de preciosa... Quería un futuro mejor para su hijo y por eso se marchó sola. Asumió todos los riesgos que conllevaba esa decisión.
¿Cómo se siente cuando su hija es víctima de una violencia machista tan brutal?
Nunca hubiera imaginado este desenlace para mi niña. Es horrible pensar que alguien puede arrebatarle la vida de esa manera si ayer la quería... Estoy segura que aguantó y aguantó, y no denunció la situación por miedo a que la expulsaran. Somos una familia humilde y necesitaremos ayuda para su repatriación. |