bilbao. Los 225 jesuitas reunidos en Roma para elegir, entre otras cosas, al nuevo superior general de la compañía, han terminado hoy de "murmurar". "Es un proceso muy bonito, dialogado y discreto", asegura el jesuita vasco Juan José Etxebarria. Este profesor de Derecho Canónico de la Universidad de Deusto, expresa cómo se sienten los miembros de la compañía en la provincia de Loyola estos días.
De esta 35ª Congregación General saldrá un nuevo líder, pero también se marcarán las nuevas directrices y retos a los que enfrentará la orden religiosa en un futuro próximo. Entre los jesuitas convocados en la ciudad vaticana, tres pertenecen a la provincia de Loyola. Juan Miguel Arregui, padre provincial; Francisco Javier Álvarez, coordinador del proyecto apostólico provincial y director adjunto de la ONG Alboan, y Koldo Alzibar, administrador provincial. Y además, se encuentra otros tres religiosos originarios de Loyola, pero que se encuentran en el exterior. Ignacio Echarte, hasta ahora asistente de Kolvenbach en Roma; Jesús María Orbegozo, que está en Venezuela, y Fernando Fernández Franco, destinado en Gujerat (India). El primero y el último se encuentran en la quinielas para ser prepósito.
"Las votaciones empiezan por la mañana y se prevé que en un día ya habrá un elegido", explica Etxebarria. "No, no hay candidatos y candidaturas". "Es una sorpresa, puede salir cualquiera", explica este jesuita. "Personalmente no me fío de los nombres de los posibles generales que han salido en la prensa", opina. "Por ejemplo nadie se esperaba que saliera el padre Arrupe, y lo mismo ocurrió con el padre Kolvenbach".
General por sorpresa Que el nuevo papa negro fuese uno de los tres vascos no es una idea descabellada, ya que Juan José Etxebarria explica que la elección de Peter-Hans Kolvenbach como sucesor de Pedro Arrupe fue una sorpresa para todos. Tanto es así que, "cuando salió su nombre, tuvieron que hacer a prisa y corriendo su currículum vitae". "Todos los jesuitas nos preguntamos en un primer momento, ¿quién es este hombre?", afirma con humor al recordar la elección del holandés. "Por eso digo que puede ser cualquiera, los nombres que se dicen son sólo especulaciones.
A lo largo de este semana, los 225 jesuitas se han estado conociendo, hablando entre ellos, y perfilando las características que tiene que tener el nuevo superior general. "A este período se le llama de murmuración", afirma Etxebarria.
Pero la 35ª Congregación general no tiene una fecha final. "Mañana habrá una misa de acción de gracias y después empezarán a tratarse los distintos temas que han llegado a Roma desde las distintas provincias, y que parecen importantes de cara a lo que es nuestra misión y nuestra tarea". El Papa recibirá a los jesuitas de esta congregación el 21 de febrero, fecha aproximada en la que creen que se terminará el encuentro. Sin embargo, a pocas horas de conocer el nombre del nuevo líder de la Compañía de Jesús, los jesuitas dieron ayer a conocer una carta que el sumo pontífice dirigió a Kolvenbach pidiéndole la "adhesión total a la doctrina católica", por parte de la orden.
Esta carta llegó como a modo de respuesta a la renuncia del general holandés, y en ella Benedicto XVI exigió la aclaración de algunos "puntos neurálgicos atacados hoy en día por la cultura secular".
Estos puntos son "la relación entre Cristo y las religiones, algunos aspectos de la teología de la liberación y varios puntos de la moral sexual, sobre todo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio y a la pastoral de las personas homosexuales". Según el Papa, un momento tan importante para los jesuitas como la elección del nuevo general es "una ocasión providencial para imprimir un renovado impulso ascético y apostólico".
Por otra parte, el sumo pontífice también aprovechó para dar las gracias a Kolvenbach, por haber dirigido de un modo "iluminado, sabio y prudente la Compañía de Jesús". Su sucesor tendrá la responsabilidad de continuar su legado y afrontar otros muchos retos. "En el futuro esperamos saber responder a todas las cuestiones que nos plantea la sociedad actual", opina Juan José Etxebarria.
con ilusión y esperanza Los jesuitas de la provincia de Loyola aseguran que están viviendo estos días con "ilusión y esperanza". "Es una etapa de cambios y los nuevos retos y directrices crean ilusión. Por lo menos hablo de lo que sentimos nosotros".
Las características que tiene que tener en nuevo general, según Etxebarria, se han definido durante este semana en las murmuraciones. Sin embargo, este profesor de Derecho Canónico se atreve a dar una pequeñas pinceladas sobre las cualidades que tiene que tener el líder de los jesuitas. "Siendo jesuitas y personas que nos dedicamos al mundo religioso, una de los aspectos fundamentales es que tiene que ser un hombre de Dios, un hombre de Iglesia", afirma. Según explica, esta es la base principal que perfiló el propio Ignacio de Loyola cuando se creó la Compañía.
"Luego hay otros elementos que tienen que estar presentes. Tiene que ser un hombre con apertura internacional -señala- porque la Compañía es cada vez más global, más internacional, tiene que responder a este tipo de problemas y tiene que conocer muchas dimensiones". Lógicamente, se perfila a un hombre relativamente joven, de unos 65 años y que tenga buena salud. "Le será necesaria para gobernar a 19.000 personas además de a todas las instituciones que tenemos", cree Etxebarria. Gran capacidad de liderazgo apostólico, saber trabajar en equipo y tomar decisiones son otras de las características que destaca.
"A Arrupe le tocó una etapa difícil tanto eclesial como social. Fue un hombre que supo llevar la Compañía y asumió todos los cambios con el Concilio Vaticano II", opina. "Creo que Kolvenbach ha seguido la línea de ir asentando todos estos cambios y definiendo lo que hoy puede ofrecer la Iglesia al mundo. Estar donde se nos pide no es siempre fácil, pero es interesante".
las frases
"El nuevo general tiene que tener apertura internacional y capacidad de trabajo en equipo"
Juan José etxebarria
Jesuita y profesor de Derecho Canónico
"Los jesuitas tienen que aclarar algunos puntos como varios aspectos de la Teología de la Liberación"
Benedicto xvi
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