bilbao. Al margen de la actitud social, las administraciones, tanto estatal como la vasca, tampoco son de las más generosas en lo que a ayudas se refiere si la comparamos con otros países del continente. Pero ningún país cuenta aún con una renta específica para tareas domésticas (las ayudas siempre son en conceptos indirectamente relacionados). En Francia, por ejemplo, las mujeres disfrutan de un Estatuto Social del ama de casa que regula su situación, además de contar con leyes de apoyo a la natalidad. En Alemania el que opta por quedarse en casa al cuidado de los hijos. Sea hombre o mujer, tienen acceso a ayudas y en Suiza pueden acceder a una pensión de jubilación.
Las madres trabajadoras con niños y niñas menores de 3 años (medio millón, en el Estado) cobran una paga de 100 euros mensuales, una cifra aunque simbólica, positiva, pero que deja fuera, afirma la Asociación Etxeko-Andre, al colectivo de amas de casa.
"En el Estado llevamos una generación de retraso con respecto a algunos países nórdicos. No hay que olvidar que aquí la dictadura impidió avances sociales y de igualdad con la mujer. Hasta hace pocos años no se había oído hablar de corresponsabilidad de las tareas del hogar. El avance, aunque pueda parecer lo contrario, se está realizando de una forma más lenta de lo que todas las mujeres hubiéramos pensado", reconoce Amundarain.
Lavar, planchar, comprar, limpiar, elaborar presupuestos, planificar menús... se contabilizan hasta 33 actividades que un ama de casa debe realizar en sus quehaceres diarios, y generalmente durante el fin de semana estas actividades se potencian. Y es que el 87% de las mujeres en el Estado son las que planchan en casa, frente al 7% de los varones. En la cocina las cosas no están mejor, el 81% de las mujeres tienen que defenderse entre los fogones.
Desde la Confederación de Organizaciones de Amas de Casa reconocen que existen muchas incógnitas a la hora de cuantificar el trabajo doméstico, pero defiende una serie de demandas que considera factibles: el reconocimiento de las amas de casa como mujer trabajadora, la posibilidad de acceder a la Seguridad Social con titularidad propia, el derecho a una pensión de jubilación contributiva o de invalidez, planes específicos para fomentar el acceso al empleo y la consideración del accidente doméstico como accidente laboral.
"Es una injusticia que en el Estado, más de tres millones y medio de amas de casa mayores de 65 años no perciban ninguna pensión, después de haber trabajado en el hogar una media de casi 40 años", denuncian.
Sus peticiones se resumirían en algo tan sencillo como que el ama de casa pueda acceder a los derechos básicos de cualquier ciudadano/a que realice un trabajo. |