bilbao. "Tal vez cobrar un sueldo no está entre nuestras reivindicaciones principales, no porque no sea justo, sino porque es muy difícil de conseguir. Lo que pedimos es que se establezca un sistema para recompensar el trabajo de ama de casa. Todos los gobiernos nos han ignorado. No saben la diferencia entre trabajo, empleo y profesionalidad", asegura Ione Amundarain, presidenta de la Asociación vizcaina de Amas de Casa, Etxeko-Andre, la organización más antigua del País Vasco y la que aglutina a cerca de 2.000 mujeres.
Porque -recalca esta veterana luchadora por el reconocimiento de las mujeres que trabajan en el hogar- trabajadoras lo somos todas, recibamos un salario a cambio o no, y nos corresponden los mismos derechos y la misma protección social. Pensamos que es de justicia que la persona que se queda en casa, sea hombre o mujer, tenga los mismos derechos que cualquier ciudadano.
Un gran número de mujeres no dan valor a su actividad porque la han desempeñado toda la vida y cuando se plantea la cuestión de cotizar te preguntan que con qué dinero, olvidan que el 50% de las ganancias de su marido le corresponden. "Son muchos años de tradición y los derechos se aparcan. Si este trabajo lo hubieran desempeñado los hombres no me cabe la menor duda de que estaría mejor considerado"
Para Ione Amundarain, es necesario un mayor reconocimiento, una valoración más justa del trabajo que muchas mujeres han realizado a lo largo de los años sin ninguna recompensa. Para muchas mujeres, el peligro está en que esta medida, según cómo se aplique en la práctica, contribuya a institucionalizar el papel de las mujeres como amas de casa y cuidadoras de niños y mayores". "Las mujeres nos hemos educado en una sociedad machista y eso es algo que no se puede cambiar de repente. Todavía hay mujeres que dicen: no trabajo, soy ama de casa; o varones que señalan: mi señora no trabaja, es ama de casa. Es un trabajo que todavía nuestra sociedad no se decide a reconocer".
Las tareas domésticas contribuyen a la economía y al bienestar del conjunto de la sociedad. "El ama de casa ahorra dinero al Estado en guarderías, comedores, residencia de ancianos...", afirma Ione, quien se lamenta que, a pesar de todo, su trabajo sea una de esas funciones infravaloradas adecuadamente.
Cada año 90.000 mujeres en el Estado español abandonan su vida laboral. "Cuando llegan los hijos muchas deben renunciar a su vida profesional en favor de la familia. Todavía los hombres creen que la conciliación entre la vida familiar y laboral atañe a las mujeres exclusivamente. A esto hay que sumar la falta de ayudas para guarderías, centros para atender a las personas mayores y horarios poco adaptados a las necesidades familiares". Además hay un factor cultural fuertemente arraigado entre la población que considera que son "cosa de mujeres". "A muchos varones les cuesta acercarse a estas tareas porque no llevan implícitas ningún reconocimiento social y entonces no les interesa". |