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Una decena de voluntarios colaboró para tratar de recuperar las vides. |
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Recuperando la viña del Camino Real Juradero
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La plataforma de voluntarios Urdaibaiko Galtzagorriak se reunió el sábado para recuperar los parrales de Busturia, un elemento identitario a nivel etnográfico y que cubre parte de una vía histórica.
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Imanol Fradua
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La vía de comunicación más importante entre Bermeo y Bilbao en la Edad Media tenía en el barrio de San Bartolomé de Busturia uno de sus tramos más atractivos, bajo los parrales de uva. Las parras apoyadas en pilares de piedra son elementos identitarios de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Comenzaron a popularizarse a finales del siglo XVIII en todos los caminos interiores, sobre todo de Busturia, con la idea de que los pequeños y medianos productores incrementaran las rentas de sus tierras. Era una época en la que el txakoli ocupó el lugar dejado por la sidra como bebida más popular de la comarca.
Estas formaciones, que fueron propuestas por Miguel Andia, se encuentran hoy en día prácticamente desaparecidas y sólo se pueden ver en buen estado en Busturia, aunque también se conservan restos en Forua, Gautegiz-Arteaga, Murueta y Kortezubi. Por ello, la plataforma de voluntarios Urdaibaiko Galtzagorriak continúa decidida a recuperarlo, como ya hiciera en el verano de 2002, cuando medio centenar de voluntarios invirtieron un total de 1.792 horas de trabajo levantando los muros y reconstruyendo los pilares, que estaban muy deteriorados, y replantando las vides.
Algo más de cinco años después, y en vista de que el mantenimiento de ese tramo de 80 metros del Camino Real dejaba bastante que desear y que gran parte de las plantas de uva habían sido robadas o habían perecido ahogadas por la maleza (las más afortunadas crecían sin control), los miembros de Galtzagorriak volvieron el pasado sábado a remangarse para recuperar este elemento de gran valor etnográfico.
Si bien en 2002 las obras fueron de gran envergadura y medio centenar de personas trabajaron durante varios fines de semana, en esta ocasión las labores se han limitado a limpiar el camino, y replantar y podar las vides para reconducirlas a través de la estructura del parral. Para ello, diez voluntarios se citaron en Busturia, a 100 metros de la Torre Madariaga, ataviados con desbrozadoras, azadas y tijeras de podar, dispuestos a trabajar durante toda la mañana en esta labor de recuperación tan gratificante.
Tras finalizar la jornada, desde Urdaibaiko Galtzagorriak se conjuraron para seguir cuidando cada año este importante elemento arquitectónico hasta que las viñas cojan fuerza, para que en tres o cuatro años el parral recupere la preciosa estampa que le caracterizó en sus años de mayor esplendor. |
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