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Proliferan los fondeos libres en la bahía ante la lista de espera de barcos para atracar
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actualmente decenas de boyas de particulares flotan entre la isla y el pico del loro.
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Carolina Alonso
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donostia. Los fondeos libres han proliferado notablemente en los últimos años hasta el punto de que, en la actualidad, cerca de 80 boyas de colores brillantes ocupan una buena parte de la superficie de la bahía donostiarra y le aportan un aspecto que antes era inhabitual fuera de la temporada estival.
La proliferación de estos puntos de atraque se ha incrementado notablemente en los últimos "cinco o seis años", según destaca el presidente del Club Náutico de Donostia, Nicolás Olazabal, que achaca la situación a las largas listas de espera para embarcaciones de recreo en el muelle donostiarra, con varios centenares de apuntados que, pese a estar inscritos, no tienen grandes esperanzas de hacerse con el deseado hueco para su barco.
Olazabal recalca que los fondeos del Club Náutico, que en verano dan cabida a unos 120 barcos, quedan ocultos durante la temporada invernal, ya que así está estipulado por las normativas. Aunque las boyas han sido retiradas, los bloques de cemento o piedra a los que se sujetan éstas -conocidos como muertos- siguen en el fondo del mar.
"Los muertos están en su sitio pero nosotros retiramos las boyas para colocarlas de nuevo en el verano siguiente", explica Olazabal, que recuerda que la entidad que preside dispone del correspondiente permiso de la delegación territorial de Costas y que pagan el canon estipulado.
Asimismo, el presidente del Club Náutico apunta que los cerca de 80 flotadores visibles en la superficie de la bahía corresponden a puntos de atraque de embarcaciones colocados, al parecer, sin pedir permiso, aunque con el consentimiento tácito de Costas.
"ES LÓGICO" "La presencia de estas boyas es algo lógico porque hay mucha gente que tiene un barco y no tiene dónde dejarlo", señala Olazabal, que considera que el espacio disponible en la dársena deportiva del muelle es "insuficiente". En este lugar, dedicado en el pasado a los barcos pesqueros, se aprietan en la actualidad cerca de 400 embarcaciones, la mayor parte de ellas de pequeño tamaño, como botes de remos y chipironeras.
Pero podrían apretarse aún muchas más si la dársena pesquera, en la que se asientan en la actualidad las pocas naves de arrantzales que quedan en Donostia, se reservase para embarcaciones de recreo. La idea seduce a los usuarios de los barcos deportivos, aunque no a quienes viven de la pesca.
Para el Club Náutico, sería una solución que la dársena pesquera perdiera su carácter tradicional para dar cabida a decenas de embarcaciones deportivas, pero es consciente de que el Gobierno vasco no apoya esta opción, que dejaría a los pesqueros donostiaras sin un espacio propio.
A pesar de todo, Olazabal recalca que "si ahora en Donostia pusierámos a disposición de la gente un millar de amarres se llenarían en dos meses, porque hay muchos donostiarras que tienen sus embarcaciones en Hendaia, Fuenterrabía o Zumaia y están deseando poder traer sus barcos aquí".
El presidente de la entidad náutica se muestra resignado a que Donostia no tenga un puerto deportivo propio, que lleva reivindicando desde hace décadas.
"Nos vemos en el futuro en el puerto de La Herrera, pero para eso hace falta que antes se construya el puerto exterior de Pasaia y para eso falta mucho", lamenta Olazabal. |
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