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Xabier Rodríguez, Nacho Zarzosa, Inma Escauriaza, Marga Núñez, Agustín Gil, el Mago Taylor y Rosa Mª Gutiérrez. fotos: oskar martínez |
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El callejón de las botxerías
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La recoleta calle Gardoki, corta como rabo de lagartija, se ha convertido en un nido de voces vocacionales que florecen al calor del karaoke. La reapertura de 'Cars', un clásico con más de cuarenta años de vida, da testimonio de que la fiebre por cantar no baja.
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Voces 'on the rocks' en la madrugada
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Jon Mujika
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No cabe en imaginación alguna que cualquier mente sensata entre en un karaoke a las doce del mediodía y pida un julioiglesias como se pide un pincho de tortilla. Es un asunto noctámbulo y, si me apuran, servido on the rocks, con ese par de hielos que acompañan a las madrugadas canallas. Cuentan las voces de la calle que semejante entretenimiento nació en la ciudad de Kobe, una de las tres mayores ciudades de Kansai (Japón). Sin embargo, otras voces relegan su nacimiento hacia los años cincuenta al datar su aparición en uno de los cientos de shows que poblaban las televisiones norteamericanas por aquellos tiempos.
Sea como fuese, la realidad es que para más de una generación se ha convertido en la montaña rusa de la noche, una atracción irresistible capaz de resucitar a Nino Bravo o de sentar en la barra del bar al crooner Frank Sinatra. Les cuento todo esto porque la calle Gardoki de Bilbao se ha convertido en paso estratégico de todas esas migraciones de pájaros nocherniegos que buscan un reducto para dar rienda suelta a su voz cavernosa. Es verdad que se tiene noticia de alguna que otra voz prodigiosa descubierta en semejantes lugares pero, seamos sinceros, rara vez puede decirse que alguien cantó en un karaoke. Más que cantó, cantuvo. No es ajeno a esta realidad Agustín Gil, el hombre que ha cogido las riendas de Cars, uno de los locales de lujo del Bilbao de los años setenta, para reconvertirlo en esa caja de música. Conserva el local el aire de los clásicos: madera de caoba, lámparas de bronce, una barra sinuosa, taburetes de cubierta aterciopelada, algún que otro espejo y cuadros de época. Allí, en ese mundo tan inglés, reina desde ayer un invento de Oriente, si damos por válida la versión más extendida de su creación. Es el signo de los tiempos modernos...
Ayer, ya digo, abrió sus puertas de nuevo Cars, con una batería de micrófonos esperando a quien les quiera. No faltarán pretendientes. Cuando baja la niebla de una noche bañada en agua de fuego, las cartas de amor no se escriben, se cantan. Lo hemos visto. No fue, sin embargo, la de ayer, una tarde que sirva de ejemplo para todo cuanto les he contado. Más al contrario, la inauguración estuvo barnizada por una música suave y hubo más canapés que notas musicales, lo que dificultaba a los valientes del micro por aquello de la mala educación de cantar con la boca llena. A la cita acudieron Gorka Basterretxea, María Luisa Cuevas, Gloria Granell, Juan Manuel Sánchez, de SM Seguridad, Xabier Rodríguez, productor de Star Land, Nacho Zarzosa, Inmaculada Escauriaza, el Mago Taylor, quien recreó y distrajo la tarde con sus juegos de manos, Rosa María Gutiérrez, José Ramón Casado, Arantza Medrano, Juan Antonio González, David del Campo, Miguel Ángel Santamaría, Marga Núñez, empeñada en que les cuente que acababa de llegar de Modas Marga, un paraíso de las tallas especiales, Ignacio Ruiz, Juan Carlos Muñoz, Javier Rodríguez, María Ángeles Hernández, Carmen Olabarria, Aitor Aristondo, Luisa Machado, Juan Antonio García, José María Ortuzar, Luis Pascual, Fernando Igartua, Ana Gutiérrez, José Luis Redondo, Begoña Aurtenetxe, Juan José Olaizola, María Begoña Ruiz y un buen número de amigos, invitados y curiosos. No hubo, al menos hasta la hora en que fueron escritas estas líneas, demasiadas escaramuzas por el mundo de la música. Pero ya se sabe que esto es como los botes de aceitunas; cuesta sacar la primera y el resto salen solas. Pasen y vean dentro de unos días y comprobarán cómo la posibilidad de cantar en público es un imán irresistible. Otro cantar son las voces. Como ocurre con los sellos o con los besos de amor, hay voces que pegan fuerte y te llegan y otras que no. |
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