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La Formación Profesional y el alumno-trabajador
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Loli García
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los viceconsejeros de Trabajo y Formación Profesional del Gobierno vasco presentaban estos días un nuevo modelo organizativo de los ciclos de formación profesional, que permite combinar la formación con una actividad laboral. Ya en abril del año pasado el propio viceconsejero de Trabajo nos entregó un documento que desarrollaba esta iniciativa, anunciándonos que la intención del Ejecutivo vasco era discutirlo y trabajarlo con todos los sindicatos y la patronal. Valoramos la propuesta como positiva pero considerábamos a su vez que necesitaba de un análisis de mayor profundidad, y como no podía ser de otra forma mostramos nuestra voluntad a trabajar en este tema. No habíamos vuelto a saber nada de esto, hasta que se traslada al CRL hace unas semanas para que este órgano bipartito emita un informe sobre el Decreto aprobado por ambas Consejerías.
Partiendo del hecho de que nos parece una idea novedosa y positiva, hay una serie de puntos que deben clarificarse para que esto no sea una más de las de vender humo, tal y como nos tienen acostumbrados. En primer lugar, no ha existido ninguna intención de negociar y acordar su contenido con los agentes sociales, principales valedores de que esta iniciativa se desarrolle de forma adecuada.
En el aspecto educativo la norma olvida regular los aspectos académicos. Ni siquiera especifica los ciclos de FP a los que se va a aplicar el nuevo modelo, ni los criterios para la selección de los centros en los que habrá de ser implantado. Tampoco se determina si son los ciclos de grado medio o grado superior. Son cuestiones las mencionadas, que a nuestro entender deben ser abordadas en el texto de la orden marco que regula esta experiencia.
También se aprecian deficiencias en la regulación sobre la relación laboral simultánea al proceso formativo. Aunque el contrato indefinido a tiempo parcial no deja de ser un contrato ordinario, hay aspectos que convendría especificar de forma expresa. En especial, la necesaria conexión de este contrato con el convenio, pacto o acuerdo colectivo vigente en la empresa, no solo en lo que se refiere a los salarios, sino también a lo que se refiere a la asignación a la categoría profesional, tanto en origen como a lo largo del proceso formativo, en función de las tareas efectivamente encomendadas al trabajador o trabajadora. En relación a la jornada se omite toda referencia a la posible conversión del contrato a tiempo parcial en uno de jornada completa, una vez finalizados los estudios del alumno-trabajador. También deberían definirse de forma especifica las funciones del instructor y el tutor en relación a la coordinación necesaria entre la parte formativa y la laboral.
Para controlar, evaluar o hacer un seguimiento de esta iniciativa no existe ningún órgano establecido, algo que podría hacerse, bien a través de comisiones creadas al efecto, bien mediante la asignación de estas funciones a algunas ya existentes. Lo único que ambas Consejerías han presentado es una orden cuyo objetivo único es proporcionar las subvenciones pertinentes a las empresas contratantes del alumnado.
Todas estas cuestiones han sido trasladadas al Gobierno vasco, junto al dictamen elaborado en el seno del Consejo de Relaciones Laborales entre sindicatos y patronal, y que no han sido tenidas en cuenta. La experiencia de estos años nos hacer ser críticos y escépticos con las iniciativas que se anuncian a bombo y platillo en los medios de comunicación pero que niegan instrumentos de transparencia, participación e implicación de los agentes sociales en su desarrollo. Porque pueden acabar convertidos en fracasos absolutos o en derivaciones hacia otras cosas, que cualquier parecido con los objetivos iniciales, es pura coincidencia.
CC.OO. considera la formación profesional una materia importante, de hecho es uno de los puntos fuertes de nuestra acción sindical, porque es uno de los instrumentos que los trabajadores y trabajadoras tienen para acceder al empleo de calidad y mejorar sus condiciones laborales dentro de las empresas. Creemos firmemente que la formación de los trabajadores es necesaria para el mantenimiento y desarrollo futuro de nuestras empresas, dado que casi nadie se acuerda de que la inversión en el capital humano de las mismas, es decir, los trabajadores, es una clave fundamental. Si realmente queremos que la Formación Profesional tenga el rango y la calidad que se merece, señores del Gobierno seamos serios y hagamos las cosas bien.
* Secretaria de Formación y Empleo de CC.OO. Euskadi |
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