toledo-barcelona. El arzobispo de Toledo, el cardenal Antonio Cañizares, aseguró ayer que cuando la Iglesia católica anuncia a Dios no impone, sino que ofrece, y pidió "que no se nos imponga el laicismo", porque genera "destrucción" y "ruptura", en clara alusión a la política que está llevando el PSOE desde el Gobierno de Madrid.
Cañizares se pronunció así en la homilía de la misa que ofició en la Catedral de Toledo, donde recalcó la necesidad de que los católicos evangelicen y sean "valientes".
"Es necesario que no nos callemos, que no estemos tan acomplejados, no podemos echarnos atrás, no podemos tener vergüenza de anunciar a Jesucristo y anunciar y llamar a los demás para que acepten a Dios en el centro de sus vidas", dijo el arzobispo. Cañizares recalcó que eso "no es imposición", sino que se trata de un ofrecimiento e insistió: "que nos dejen ya de monsergas; cuando nos dicen que estamos tratando de imponer, no imponemos nada, ofrecemos".
Al hilo de este planteamiento, el cardenal reclamó también "que no se nos imponga el laicismo", porque "eso sí que no se nos puede imponer a nadie, porque eso trae destrucción, trae ruptura, trae en definitiva la quiebra del hombre".
por la familia Por otro lado, unas 5.000 personas, según la cifra facilitada por los organizadores, participaron ayer en Barcelona en un acto convocado por varias entidades antiabortistas y de apoyo a la familia tradicional que comenzó con una misa oficiada por el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach.
El auditorio del Palacio de Congresos de Barcelona, con capacidad para 1.650 personas, se llenó de feligreses, al igual que varias de sus once salas de conferencias, que puedan albergar a unas 1.200 personas.
Antes del inicio de la misa, un grupo de jóvenes subió al altar y exhibió pancartas con lemas como Vuestras libertades son nuestras cadenas y Derecho al propio cuerpo, antes de ser expulsados del auditorio, entre empujones, algún grito de "asesinos" y un abucheo generalizado.
Sistach pidió "unidad" a los cristianos y subrayó que la familia, institución que consideró "patrimonio de la Humanidad", es "el primer lugar de humanización de la persona". "Necesitamos pescadores de hombres, apóstoles y sacerdotes", afirmó el cardenal arzobispo de Barcelona. |