portugalete. El sistema de Formación Profesional de Bizkaia se ha lanzado a la conquista de uno de los campos más desarrollados de la técnica con el desembarco de la Electromedicina, la electrónica aplicada al campo médico. El Instituto portugalujo de Repelega ha sido el primero en Euskadi en tomar la carrera para introducir esta nueva rama a partir del curso 2009-2010. A su favor, un nuevo nicho laboral que garantiza el edén del pleno empleo.
El pistoletazo de salida llegó a finales de noviembre cuando el Consejo Escolar del Estado aprobó la cualificación de esta formación que carece de enseñanza reglada. El Ministerio de Educación junto con las Comunidades Autónomas definirán los contenidos, aunque desde el Instituto Repelega se barrunta sobre la posible inclusión de materias como la electrónica, la neumática, la informática o el inglés. Los nuevos estudios ofrecerán la misma duración que los actuales con 2.000 horas totales comprendiendo periodos de prácticas en las empresas de 400 horas.
El centro ha tomado ventaja para ofrecer la primera promoción de técnicos de mantenimiento en las máquinas de hospital. Así, su departamento de Electrónica desarrolla desde hace 2 años un proyecto piloto introduciéndose en los itinerarios de formación interna de las empresas privadas del sector. De hecho, está siendo supervisado por Tknika, el Departamento de Innovación de Formación Profesional del Gobierno vasco. A modo de prueba, ofrece nueve cursos de formación sobre las distintas máquinas.
Paralelamente, el centro se ha hecho acopio de un variado surtido de instrumental médico con donaciones de equipamiento recién retirado por Osakidetza y los fabricantes para evitar desembolsos prohibitivos. Así, ha recibido la maquinaria esencial de un hospital con incubadoras, desfibriladores, respiradores o electrocardiografías. El coste de este material es uno de los escollos para la implantación de esta rama.
demanda Uno de los argumentos principales para la puesta en marcha del nuevo curso es la necesidad de mano de obra cualificada. Tanto es así, que el propio instituto recibe peticiones para incorporar a su personal titulado en los procesos de formación. "Hay más demanda que oferta. Las empresas nos piden personal, pero no podemos ayudarles", admite Carlos Quintana, el jefe del Departamento de Electrónica del centro.
A la dificultad de la captación se añade su alto coste para las empresas, que puede superar los 24.000 euros, según estima Carlos Quintana, el jefe del departamento de Electrónica del centro. La desventaja también se traslada a los profesionales recién formados, que carecen de un título académico reglado.
Al margen de su facilidad de colocación, otro de los atractivos del sector es su óptima remuneración con sueldos de salida de 1.000 euros para trabajadores noveles de apenas 20 años. Por contra, experimentarán en sus propias carnes el peso de la responsabilidad.
"De ellos depende la salud de las personas. El que funcione una máquina puede suponer una cuestión de vida o muerte", apunta Quintana. En este punto, destaca la mayor exigencia de la sociedad, que obliga a un mantenimiento inmediato. |