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Intxausti cruza la meta de la cuarta etapa. Foto: Alejandro Morassutti |
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Intxausti tira al monte
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Fue segundo en la etapa reina de la ronda argentina en la que únicamente Carlos Ochoa pudo superarle.
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Alain Laiseka
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Bilbao. El Tour de San Luis es una carrera sin caché, imberbe. Joven y desconocida. Su nombre se hila en Europa con el de Riccardo Riccó. La figura italiana del Saunier Duval estrenó el año pasado allí, por estas fechas, el palmarés de su equipo en la temporada 2007. Luego, desbordó su talento en Tirreno, San Remo o Giro. Un zornotzarra de 21 años que el pasado mes de septiembre fue quinto en el Tour del Porvenir, quiso emular ayer al astro italiano. Se quedó a las puertas. Segundo en la etapa reina de la ronda argentina, donde sigue mandando Garrido.
"Contento, claro, muy contento". La voz de Beñat Intxausti suena entrecortada al otro lado del teléfono y del Atlántico, en Argentina, en la provincia de San Luis. No es falta de cobertura, sino que mientras habla, trata de organizarse. Está acelerado, agitado. "Es que nos han adelantado etapa y llegamos tarde", explica antes de partir para la salida de la última jornada del Tour de San Luis, la prueba en la que se estrena con el maillot del Saunier Duval-Scott y donde a punto estuvo de decorar su todavía inmaculado palmarés profesional. Fue segundo en la cuarta etapa, la reina, la que se extinguía a 1.250 metros de altitud, en el Mirador del Potrero de Funes, un puerto de segunda que no alcanzaba los cinco kilómetros, pero que se adaptaba como un guante a las cualidades de Intxausti. "Me venía bien, era una subida muy parecida a las que tenemos en Euskal Herria".
Allí, a la base de su primer examen de 2008, llegó Intxausti confiado en sus posibilidades. "Sabía que estaba bien". Por eso puso al frente a sus lebreles. Otro escalador de futuro, Alberto Fernández, hizo un lifting al grupo principal. Éste se estiró hasta que el ataque de Carlos Ochoa terminó por partirlo. Con el venezolano al frente, Intxausti compartió aliento con Frank y Andy Schleck. Hasta dos de meta, cuando el zornotzarra abandonó las compañía de los hermanos luxemburgueses y se fue a por un triunfo que se le escapó por seis segundos. |
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