no se sabe bien si la intención era reservarlo para la Copa o que Joaquín Caparrós no estaba a gusto con las prestaciones que estaba ofreciendo Aritz Aduriz, pero lo cierto es que a la vuelta de los vestuarios tras el descanso, el delantero donostiarra se quedó en la caseta y saltó al campo, con el número 45 a la espalda, Aitor Ramos.
El de Bermeo hacía su debut oficial en San Mamés. Es cierto que ya jugó veinte minutos en La Catedral en el choque amistoso ante el Milan, y también tuvo la oportunidad de jugar cincuenta minutos en el encuentro de vuelta de los octavos de final de Copa ante el Espanyol en el Lluis Companys de Montjuïc, pero el de ayer fue un día grande para el joven delantero rojiblanco, que disfrutaba de sus primeros minutos en competición oficial ante su afición.
La empresa no era nada sencilla, sino todo lo contrario. Saltar al campo ante el Barcelona, todo un equipazo, y con el marcador en contra, era una cuestión peliaguda. Sin embargo, si algo demostró ayer el bermeotarra es que, al igual que ya apuntó en Montjuïc, no es un hombre que se arrugue ante las adversidades. Delante estaban jugadores de la categoría de Carles Puyol o el francés Thuram, pero Aitor Ramos no eludió en ningún momento la pelea y dejó claro su desparpajo.
Hay que colocar en el haber del delantero bermeotarra el que buscó el balón y se movió bien por toda la zona ofensiva del Athletic, cayendo a una banda u otra. En más de una ocasión, y eso es un detalle de un jugador ambicioso, Aitor Ramos se quejó de no recibir el balón cuando se descolgaba a una de las bandas. Tenía hambre de balón, ganas de aportar, y en un equipo que adolece de remate siempre es bueno que un jugador quiera hacerse un hueco en la primera plantilla.
A Aitor Ramos se le veía con confianza y a medida que pasaban los minutos se le notaba más asentado sobre el terreno de juego. No falló en el pase, abrió el juego a las bandas e incordió tanto a Thuram como a Puyol, dos jugadores a los que el propio bermeotarra reconocía al final del partido que "les tengo en cromos y quién me iba a decir que iba a estar enfrentándome a ellos en un campo de fútbol".
Aitor Ramos incluso pudo redondear su debut en San Mamés, pero el disparo con mucha intención del delantero rojiblanco lo atajó Víctor Valdés. En la penúltima jugada del partido, un saque de esquina botado por David López, el de Bermeo se quejó de un empujón de Thuram, una jugada en la que, sin embargo, Undiano Mallenco, no vio o no quiso ver nada.
Ramos, pasó con nota alta en su estreno en competición oficial en San Mamés y ahora lo que hay que esperar que tenga continuidad para ver si es un jugador aprovechable. El próximo jueves, en el choque de Copa ante el Racing, puede tener una nueva oportunidad. |