DONOSTIA. Los teletipos volvieron a escupir ayer una legión de cadáveres en elValle del Rift, elmayor semillero mundial de fondistas.Másde cuarenta muertos, a golpe de panga (machete) y de las llamas. Keniatas carbonizados.Mientras sus vecinos sufren una sangrienta revuelta en la que la etnia kikuyu se enfrenta a las tribus luo y kalenji –y viceversa– y las calles se desangran, dos nativos de Eldoret, la ciudad a la que no pueden regresar por el conflicto civil –el aeropuerto está cerrado y se ha decretado el toque de queda–, Josphat Kiprono Menjo y Eunice Jepkorir, lograron un doblete keniata, algo que en la historia del Cross Internacional de Donostia sólo se había logrado en nueve ocasiones. Menjo y Jepkorir, que curiosamente también se impusieron en la prestigiosa Jean Bouin, vencieron en unas pruebas similares resueltas al sprint. Ninguna de las dos pruebas fue excesivamente rápida. El éxito de Kenia se coció a fuego lento en unas carreras en las que los favoritos se mantuvieron agrupados, y el cuerpo a cuerpo sólo fue vibrante al final. Carles Castillejo trató de desempeñar el rol designado a Sergei Lebed, quien sólo pudo ser 21º. El ucraniano, que volvía a ser la gran esperanza blanca ante la tiranía negra, deambuló sobre la alfombradel hipódromo, víctima de un fuerte proceso gripal. Al final, fue superado por José Antonio Blanco, Txuri, vigésimoy mejor vasco.El siete vecescampeón de Europa perdió comba muy pronto, cuando por delante suyo una veintena de atletas rodaba a un ritmovivo, pero tampoco exigente.Los Eliseo Martín, José Ríos, Alberto García o Carles Castillejo rodaban cómodos en un grupo que tenía tres jefes: Menjo, sucompatriotaThomas Longosiwa y el zimbabuo Cuthbert Nyasango. Sin apenas cambios de ritmo, la prueba fue un cross de eliminación. A falta de 400 metros, Castillejo seguía la estela africana, de la que Menjo salió catapultado hacia una txapela que le bailaba sobre su diminuta cabeza.
La carrera masculina repitió el patrón de la femenina, dominada por un septeto: Jepkorir, Sultan, Kambouchia, Plá y el podio del Europeo: Domínguez, Couleaud yMorató. En la curva previa a la recta final,Morató era primera, pero la barcelonesa fue superada por el trío africano. Sin embargo, se rehizo y se aferró al podio, tras Jepkorir y Sultan. Cristina Petite y Raquel Llamas, compañeras en el club Santutxu, lucharon por ser la mejor atleta vasca, honor que correspondió a la vizcaina.