MELBOURNE. Novak Djokovic se convirtió ayer en el primer serbio que gana un torneo del Grand Slam, al vencer en la final del Abierto de Australia al francés Jo-Wilfried Tsonga por 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (2). Acalambrado desde el comienzo del tercer set, Djokovic fue capaz de sacar el partido adelante y alzar los brazos tras tres horas y seis minutos de lucha. Fue un triunfo que le sirve para mantenerse tercero del mundo, recortar diferencias y situarse con 5.165 puntos en la lista mundial, a 815 de Rafael Nadal y a 1.465 de Roger Federer. Tsonga luchó con una solidez impropia de un debutante en una final de un Grand Slam. No logró la victoria, pero al ganar un set impidió que Djokovic acabase el torneo imbatido y que se diera la posibilidad de que tanto la ganadora femenina, la rusa Maria Sharapova, como el ganador masculino coincidieran en su triunfo sin ceder un solo parcial, hecho todavía inédito en la historia del Grand Slam.
Tsonga, el último de los 16 franceses que entraron en el cuadro, jugó un gran partido y logró quince saques directos, pero no supo aprovechar un punto de rotura en el undécimo juego del cuarto set y, luego, se desmoronó en el desempate al cometer su segunda doble falta. Finalmente, no peleó ni se centró en el primero de los cuatro puntos de partido de que Nole dispuso y envió su derecha fuera. Djokovic caía de rodillas sobre el letrero de Melbourne, en señal de victoria.
VENDAVAL DE INICIO Lo que Rafa Nadal no pudo hacer lo consiguió Djokovic. El serbio, algo desangelado al principio, aguantó el tremendo vendaval de Tsonga en el primer parcial, donde la velocidad de bola del francés y su tremenda pegada cuando se encuentra sólidamente situado en la pista le hace invencible.
Pero Djokovic no se desanimó y demostró que está hecho de una pasta especial, y a la hora y 15 minutos ya logró la rotura en el segundo set (4-3) que le abriría las puertas del triunfo. Nole comenzó a jugar de forma más inteligente, con golpes más cortados, variados y profundos, para que Ali no pudiera golpearle. Dos roturas en el 2-1 y 4-3 respectivamente le lanzaron a la victoria en el tercero, que luego ratificó en el cuarto, en un primoroso desempate en el que siempre fue por delante.
Después de los discursos protocolarios del podio, Djokovic reconoció que tuvo mucha presión encima en esta final “porque sentía la obligación de ganar mi primer Grand Slam. Todo el mundo me daba como favorito y Tsonga no tenía nada que perder”.
El serbio mostró, además, sus respetos a Roger Federer. “No creo que un torneo vaya a cambiar la historia. Él va a luchar este año por ser el mejor de siempre y yo quiero tomármelo con calma y no ponerme metas más altas”, señaló Djokovic tras estrenarse en un Grand Slam.
Jo-Wilfried Tsonga, por su parte, aceptó con deportividad la derrota. “Siento muchas cosas. Estoy muy orgulloso de mí, y estoy feliz por Novak, porque ha jugado un tenis increíble hoy. No sé si tengo que estar triste o feliz por esta final, pero me siento genial”, aseguró el jugador francés, que prefería quedarse con su trayectoria de todo el torneo: “No todo el mundo puede batir a los jugadores que yo he ganado. Me ha enfrentado a Gasquet, Youzhny o Nadal, todos son grandes jugadores, y vencerles a todos ellos me da mucha confianza para seguir creciendo”.