Novak Djokovic ya tiene en su poder algo tan preciado como la camiseta de la selección argentina de fútbol que su ídolo, Diego Armando Maradona, le regaló firmada en el pasado Roland Garros: su primer título de Grand Slam, conseguido en el Melbourne Park. El tenis del políglota jugador (habla serbio, alemán, italiano e inglés) ha explotado en el primer grande de la temporada, en el que ha logrado el octavo título de su carrera y se ha convertido en el primer jugador de su país que alcanza la gloria de un Grand Slam. “Es un jugador capaz de asombrar a todos”, dice de él el estadounidense Jim Courier, ex número uno del mundo, ahora comentarista del Canal 7 australiano. “Es astuto, hábil, con garra y con un sentimiento en la pista que contagia a todo el mundo”.
Así es Nole Djokovic, cuyos padres Srdjan y Dijana han regentado una pizzería y un restaurante en una montaña de Serbia durante los últimos 15 años. Novak pudo ser esquiador como lo fueron su progenitor y sus tíos, o futbolista como lo fue también su padre, pero eligió el tenis a una temprana edad, y ahí se acabaron los deseos de Srdjan.
Criado tenísticamente en la academia de Niki Pilic en Múnich, donde empezó con 12 años y donde permaneció durante dos temporadas, Djokovic enseguida comenzó a despuntar sobre sus compañeros, destacándose como un gran jugador en pista dura, aunque él se considera un tenista que se adapta a cualquier pista y situación, algo que ha demostrado al convertirse en el tenista más joven que alcanza las cuatro semifinales del Grand Slam, con 20 años y 247 días.
Dotado de una gran gama de golpes, con revés a dos manos, capaz de pegar plano, liftar y sacar a 200 kilómetros por hora con regularidad, su juego le ha llevado a ganar ocho títulos en su carrera y a disputar la primera final del Grand Slam en el Abierto de Estados Unidos el pasado año, donde los nervios le impidieron dar el máximo y cedió en tres sets ante Roger Federer.
Pero antes, en elMasters Series de Toronto, Djokovic había logrado derrotar al suizo, y allí el sueco Bjorn Borg advirtió de que se alumbraba una nueva estrella: “Djokovic está en condiciones de ganar un Grand Slam porque puede vencer a cualquiera en el circuito y ya lo ha demostrado.Aún es muy joven pero ya está ahí con Federer y Nadal”.
Guiado por el técnico eslovaco Marian Vajda desde junio de 2006, Djokovic se ha hecho famoso por sus imitaciones de otros jugadores. Este año en Melbourne uno de los comentaristas le pidió reiteradamente que imitase a Sharapova y, tras varias negativas, al final accedió. “Sé que a ella le gusta y que no le importa”, dice Djokovic.