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crítica > ópera
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Buen 'Così' el de Opera Berri de OLBE-ABAO
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J. A. Z.
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LA última función de Così fan tutte, programada en Opera Berri de ABAO-OLBE y realizada este sábado, resultó también interesante con el nuevo reparto. Mozart revivió, como en las cuatro anteriores representaciones, con aquel mismo montaje escénico y con una entramada relación teatral de los personajes, ya que los seis cantantes caracterizan a cada uno de ellos.
Los cantantes interpretaron con conexión los diversos números, desde dúos a sextetos, si bien en más de un momento se advirtiera algún no muy estrecho emparejamiento con el foso, tal vez porque López Banzo andaba más centrado en la orquesta que en la escena. Individualmente, la más sobresaliente figura fue sin duda la de Don Alfonso, encarnado por Lucca Tittoto, que recrea ese extraordinario papel con amplia y efectiva emisión de barítono-bajo, dando el peculiar carácter de cada momento musical articulado con el conveniente fraseo. Anna Chierichietti, que actuó con anterioridad en varias óperas abaísticas, interpretó con momentos de buena tensión lírica a su Fiordeligi. Como es sabido, la escritura mozartiana impone a este personaje pasajes de gran altura alternados con otros terrenos bastante bajos: en su Come scoglio immoto resta apenas se le oiría en las zonas graves (tras una fina emisión aguda), así como en Per pietá, pero efectuaría una valiosa interpretación en cada acción de su personaje. La Dorabella de Anna Tobella, aunque apareciera en algunos momentos algo retraída, en otros sonó con claridad y buena interpretación del papel. La polaca Alexandra Buczek se movió con una llamativa y cómica teatralidad de su Despina, con gesto y con movimiento de pies, pero en el canto nada parecía relacionarse con la escritura mozartiana.
Del personaje Ferrando cabe decir que Philippe Castagner le dio carácter, con un buen movimiento vocal claro a pesar de que no posea fuerte volumen. Su Un aura amorosa fue delicada pero algo pobre, por apenas salir en algún momento del mezzopiano; luego interpretaría con emisión un tanto más firme. Y el Guglielmo de Jacek Jaskula estuvo bien personificado, aunque este barítono nada destaque, aunque sea correcto. Uno de sus mejores momentos fue su dúo con Dorabella Il core vi dono.
La orquesta Al Ayre Español, bajo Eduardo López Banzo, si bien dio buen impulso a la mozartiana, tuvo momentos poco claros en la obertura, como había ocurrido al menos en alguna de las funciones anteriores. Acertado y creativo el acompañamiento del pianoforte en los recitativos. |
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