Roma. El presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, reflexionaba ayer sobre cómo resolver la crisis de Gobierno abierta en el país, mientras el líder de la oposición, Silvio Berlusconi, presionó en favor de la convocatoria inmediata de elecciones.
Napolitano se tomó ayer día de descanso y reflexión antes de seguir hoy las consultas con los líderes políticos abiertas el viernes para decidir si convoca elecciones o nombra un Gobierno de transición con el encargo de reformar el sistema electoral.
El sábado, Napolitano se entrevistó con los representantes de diez partidos, de los que seis se mostraron a favor de un Gobierno de transición, tres de la llamada a las urnas y uno por dar una nueva oportunidad al primer ministro, Romano Prodi.
A las voces de los partidos políticos en favor de un Gobierno técnico de transición se añadieron otras institucionales, como las de los presidentes del Senado, Franco Marini, y de la Cámara de los Diputados, Fausto Bertinotti.
De fuera de la política, también han surgido numerosas voces que piden un cambio de la ley electoral antes de ir a votar.
Berlusconi 'de campaña' Pese a ello, el ex primer ministro Berlusconi, que será consultado el martes por Napolitano, presionaba ayer nuevamente en favor de las elecciones al anunciar que, si no se convocan, "millones de personas irán a pedirlas a Roma".
Berlusconi, cuyos sondeos afirman que saldría ganador en las elecciones, dijo ya el viernes estar en campaña electoral y ayer reiteró el anuncio de cuál será su primera propuesta de ley si llega al poder, una que limite las escuchas telefónicas.
Su propuesta se produce después de que él haya sido de nuevo encausado por corrupción gracias a la grabación de conversaciones con mandato judicial.
Las escuchas han permitido también acusar de otro delito de corrupción al democristiano Clemente Mastella, que propició la caída de Prodi, y quien no se descarta forme parte de un próximo Gobierno de Berlusconi, de quien ya fue ministro en 1994.
Según Berlusconi, las escuchas judiciales, amparadas por las leyes del país y por la Constitución, son una intromisión en la intimidad e impiden vivir en "un Estado libre".
Junto a Berlusconi, se ha situado el derechista Gianfranco Fini, líder de Alianza Nacional, que hoy al entrevistarse con Napolitano pedirá también la convocatoria de elecciones.
Aunque ambos se habían distanciado en los últimos meses, su aproximación se produjo de forma inmediata cuando Mastella tumbó el Gobierno de Prodi, convencidos de que su coalición es ganadora.
Desde el Partido Demócrata, la espina dorsal de la coalición gubernamental que apoyaba a Prodi, su actual líder, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, tendió ayer de nuevo la mano a Berlusconi para que acepte el cambio de la ley electoral.
"Invito a todos a la responsabilidad nacional. Hago un llamamiento sincero al sentido de responsabilidad nacional de todas las fuerzas políticas en el interés del país", dijo Veltroni, que también será consultado el martes por Napolitano.
El jefe del Estado se entrevistará hoy, además de con Fini, con el dirigente del Unión de Demócratas Cristianos y de Centro (UDC). |