Donostia. "Un accidente es inevitable, ineludible e imprevisible. Por eso hay que ser claros al definir los hechos y, nuestro caso, no fue un accidente, sino una negligencia que ocasionó una muerte evitable". Pese a estas duras palabras, Josetxo Etxeberria, yerno de Ángel, el hombre fallecido en Hernani el 2 de enero de 2007, hace un ejercicio de reflexión "no desde la venganza ni desde el rencor, porque las consecuencias de un accidente ni siquiera el juez las puede compensar". Pide, en cambio, que la sociedad piense sobre las condiciones en que se circula hoy en día, así como en el modelo de ocio que los jóvenes tienen. "Es una maratón larga y esto no es más que el pistoletazo de salida", manifestó en el transcurso de una rueda de prensa.
Etxeberria iba de copiloto de su suegro cuando "un Nissan Almera invadió nuestro carril en un cambio de rasante y nos embistió" cerca de Chillida Leku. "Mi suegro falleció y mi hija Haizea de cuatro años estuvo ocho días inconsciente por un traumatismo mientras su madre y yo nos manteníamos postrados en la cama", recuerda. |