Donostia. El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, Juan Calparsoro, ha abierto la investigación sobre el caso de Enaitz Iriondo, el joven ciclista de Durango que falleció en una carretera de Castañares, en La Rioja, en agosto de 2004 atropellado por un conductor que ahora reclama 20.000 euros en concepto de daños a su vehículo, tras detectar la posibilidad de que el chófer incurriera en un delito.
Mientras, la familia, que ya había recurrido ante el Tribunal Constitucional, deberá afrontar mañana ante un juzgado de la localidad riojana de Haro el proceso administrativo por el cual Tomás Delgado Bartolomé, de 43 años y vecino de Santo Domingo de la Calzada, les exige 14.000 euros por los desperfectos que ocasionó el accidente en su vehículo y otros 6.000 euros por el alquiler de otro coche para trabajar.
"Fue la última puñalada que nos faltaba", recuerda Rosa Trinidad, madre del joven Enaitz, de 17 años, al hablar del momento (marzo de 2006) en que se enteraron de la denuncia civil interpuesta por el conductor que atropello a su hijo. "Nos pareció tan dantesco que, a partir de ahí, comenzamos a recabar información y encargar peritajes hasta hoy, cuando hemos llegado a la conclusión de que el atestado estaba francamente mal hecho", asegura.
Rosa, junto con su marido Antón Iriondo, comparecieron ayer por primera vez de forma masiva ante los medios de comunicación, en este caso en el Ayuntamiento de Donostia, para dar a conocer "esta gran injusticia". Y es que critican que, cuando recibieron la notificación de que el procedimiento por vía penal había sido sobreseído, en septiembre de 2004, apenas tuvieron tres días de margen para presentar un recurso. "No nos dio tiempo a reaccionar" y su caso se archivó, aunque dos años después llegó la demanda del conductor. Además, la familia considera que el atestado presenta graves deficiencias, puesto que no dieron importancia a la velocidad a la que conducía, cuando "un informe técnico" elaborado por el investigador de la asociación Stop Accidentes señala que circulaba a 173,9 kilómetros por hora.
Precisamente, estas irregularidades comentadas por los padres en los medios de comunicación son la razón de que el fiscal Calparsoro haya decidido reabrir el caso.
Irregularidades En la vista que se celebra mañana, Gutiérrez, responsable técnico del colectivo Stop Accidentes, asegura que intentarán demostrar "con datos objetivos" este extremo, así como poner en duda el hecho de que no fuera ebrio cuando ocurrió el siniestro. "Dio 0,15 mg en aire (el límite es de 0,25 mg), pero porque la prueba se hizo 93 minutos después del accidente. Teniendo en cuenta su complexión y, según una escala técnica de cómo se elimina el alcohol del cuerpo, hubiera dado positivo si la prueba se la hubieran hecho en el momento del accidente", explica Gutiérrez.
Asimismo, la familia desmintió que el afectado, que se declara "también un perjudicado" del accidente en declaraciones a la televisión andaluza, haya intentado ponerse en contacto con ellos.
Pero antes tendrán que comparecer en Haro por la demanda del conductor. Rosa admite que se enfrentará al juicio "con un nudo terrible en el estómago" al tener que coincidir en la sala junto al demandante. "No quiero pensar, sé que va a ser un momento muy duro, pero intentaremos coger fuerzas", dijo durante una comparecencia muy emotiva
reunión con el fiscal Horas más tarde, el matrimonio se trasladó hasta Logroño para reunirse con el fiscal superior de La Rioja, Juan Calparsoro, que ha ordenado que se inicie una investigación para ver si es necesario que se reabra por la vía penal el caso del atropello del joven Enaitz.
El juzgado de Haro que llevó este caso en su día desestimó que hubiera habido cualquier infracción criminal por parte de Tomás Delgado, decisión que no fue recurrida por los padres en el plazo de tres días que tenían para hacerlo.
"Si él no nos hubiera denunciado, nosotros tampoco hubiéramos hecho nada para reabrir la muerte de mi hijo", afirmó Rosa Iriondo a la entrada del Palacio de Justicia. Ahora, reiteró, ya no podrán olvidar este asunto, aunque el Juzgado número Uno de Haro desestime mañana la pretensión monetaria de Tomás Delgado.
"Queremos que pague con cárcel lo que ha hecho. Esa es nuestra meta, que vaya a la cárcel, porque es lo que se merece. Ahí es donde debe estar este individuo", afirmó Rosa Iriondo.
"El atestado (de la Guardia Civil) fue correcto, lo que pasa es que incluye unas hipótesis distintas a las recogidas en un informe pericial que aportó posteriormente la familia", afirmó ayer Calparsoro, antes de reunirse en el Palacio de Justicia de Logroño con los padres. El fiscal superior de La Rioja insistió en que dentro de las diligencias internas previstas por la Fiscalía figura revisar de nuevo el lugar donde tuvo lugar el atropello, tomar declaración a los peritos que han elaborado el informe encargado por los padres, así como a los guardia civiles que intervinieron en el atestado.
"La toma de declaración al conductor no está prevista, aunque no se excluye que se pueda practicar", dijo.
A tenor de estas investigaciones, el fiscal deberá decidir si pide a un juez que se reabra el caso por un posible delito de homicidio por imprudencia grave, por el que podría solicitar una pena de uno a cuatro años de prisión y la privación del permiso de conducir de entre uno y seis años.
Calparsoro recordó, por último, que este tipo de diligencias informativas que ahora emprende tienen un plazo legal de seis meses para ser completadas, aunque él calcula que estarán concluidas en treinta días.
"Una muerte así nunca se olvida"
Maider del Río es la psicóloga que forma parte del equipo de Stop Accidentes en Euskadi. "Una muerte tan repentina quizá se puede superar y aprender a vivir con ello, pero nunca se olvida y, aún con todo, cuesta mucho tiempo pasar página", asegura la experta, quien critica la falta de especialistas en este ámbito. "Cuando un afectado por una pérdida en un accidente de tráfico va a la Seguridad Social, le mandan al psiquiatra para que le dé medicación y punto", explica. Sin embargo, desde su punto de vista la orientación y la terapia, en este tipo de situaciones, debe ser más específica. Así, desde la asociación ofrecen tanto orientación como asistencia. "Las familias suelen tener mucho apoyo al principio, pero cuando pasa el funeral, la gente desaparece y se quedan solos con su sufrimiento", reconoce la psicóloga. En esos momentos entra en juego el servicio del colectivo. Así, entre los pacientes que ha atendido Del Río está Rosa, la madre de Enaitz Iriondo. "Después de un primer momento trágico, cuando murió su hijo, empieza a remontar y, de pronto, se encuentra con todo esto. Pese a ello, está muy entera, aunque habrá que ver cómo acaba después del juicio", detalla esta psicóloga. >a.u.s. |