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Julen Guerrero se dirige a los campos de entrenamiento de Lezama la pasada temporada. Foto: Oskar martínez |
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La directiva de García Macua estudia rescindir el contrato de Julen Guerrero
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Las diferencias económicas representan el obstáculo insalvable en la negociación.
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Joserra Cirarda
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BILBAO. La directiva que preside Fernando García Macua estudia rescindir el contrato de Julen Guerrero, tras el artículo publicado por el ex jugador rojiblanco la pasada semana en su página web titulado "Quieren que perdamos la memoria…". De esta manera, la junta espera poner fin a la polémica relación que han mantenido las dos partes desde que el de Portugalete anunciara en plena campaña electoral su inclusión en la candidatura encabezada por Ercoreca, derrotada en las urnas el 12 de julio.
Sólo una última reunión que la directiva rojiblanca mantendrá con Julen Guerrero en próximas fechas puede dar un giro radical a una situación que ha permanecido prácticamente estancada desde el pasado verano y a la que ninguna de las dos partes ha sabido encontrar la solución adecuada. El próximo viernes, cuando García Macua tiene previsto reunir a sus directivos en Lezama, la junta podría adoptar la decisión definitiva.
Los contactos y las diferentes reuniones que la directiva, por un lado, y el jugador y su representante, por otro, han mantenido desde aquella fecha no han servido para acercar posturas. Varios han sido los puntos de fricción que han impedido que Julen Guerrero encuentre un hueco en el organigrama rojiblanco. El portugalujo firmó un contrato el 11 de julio de 2006, cuando Fernando Lamikiz puso punto final a su carrera como jugador, por el cual pasaba a formar parte del cuerpo técnico del Athletic con una peculiaridad: sólo podría entrenar a los cuatro primeros equipos rojiblancos -Athletic, Bilbao Athletic, Basconia y juvenil de División de Honor- hasta su retirada. Guerrero cobró entonces, según ha podido saber este periódico, su ficha como jugador.
A la directiva de García Macua esta doble condición no le agradaba porque Guerrero no entraba en sus planes de entrenador de uno de los cuatro primeros equipos. Joaquín Caparrós le cerraba las puertas del primer equipo, Kike Liñero era el encargado del Bilbao Athletic, Peio Aigrreoa mantuvo su puesto en el Basconia, mientras que Bingen Arostegi fue incorporado desde la Cultural para dirigir al juvenil de División de Honor. Además, una de las pretensiones del nuevo equipo rector de Ibaigane es no firmar contratos en el cuerpo técnico superiores a los cuatro años que contempla su mandato.
Esta circunstancia ha hecho que desde el comienzo de la pretemporada, Julen Guerrero se viera apartado de las funciones que había realizado en la pasada campaña, cuando dirigió al juvenil rojiblanco. La directiva, sabedora de que no podía prescindir del portugalujo, realizó varias ofertas al jugador. Los pesos pesados de la junta llevaron el peso de unas negociaciones que nunca trascendieron.
Ambas partes estaban de acuerdo en las funciones que debía asumir Guerrero en su nueva etapa en el Athletic. Renunciaba a su condición de entrenador de uno de los cuatro primeros equipos y pasaría a tener un papel preponderante en los centros de tecnificación así como en las labores de captación de nuevos valores para la cantera rojiblanca. Además, el ex jugador y ex entrenador, dada su condición de figura, también asumiría funciones de representación a nivel institucional, cuando el club necesitase sus servicios en actos sociales.
La directiva de García Macua ponía como condición que Julen Guerrero renunciase a su antigüedad en el club, así como a su contrato indefinido. A cambio le ofrecía un contrato que mejoraba las prestaciones económicas que actualmente percibe el de Portugalete, cifradas por él mismo en unos 60.000 euros. Éstas eran las dos condiciones de la propuesta sobre las que La Perla no estaba de acuerdo. En ningún caso quería renunciar a sus más de quince años de relación profesional con el Athletic, mientras que, como compensación a la anulación de su contrato indefinido, solicitaba una cantidad económica que triplicaba la que actualmente percibe, con la que equiparaba sus emolumentos a los de José Ángel Iribar, presidente de honor del Athletic.
En el artículo publicado en su página web, Julen Guerrero reconoce que "en la vida te podrán querer o no para el futuro", pero advierte de que "lo que no se puede hacer es borrar el pasado". "Qué triste me parece decirle a un persona que renuncia a todo lo que ha vivido", prosigue el ex jugador rojiblanco. Pero lo que realmente ha sentado mal en el seno de la junta de Ibaigane son las preguntas que el de Portugalete lanza al aire: "¿Dónde vamos a ir con personas que ya no respeten ese pasado, y mucho menos un documento escrito" "¿Dirán a todos que olviden los recuerdos en los que he participado?". |
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