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El líder de Alianza Nacional, Gianfranco Fini. Foto: efe |
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Napolitano no encuentra apoyos para resolver la crisis de gobierno en Italia
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Todos los partidos políticos italianos han mostrado ya sus cartas, que reflejan la absoluta división existente.
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agencias
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roma. El presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, continuó ayer con las consultas a los partidos políticos para resolver la crisis de gobierno abierta en el país, pero la división de opiniones complica su futura decisión.
Tras la dimisión del primer ministro, Romano Prodi, ahora está en manos de Napolitano convocar elecciones anticipadas o pedir la formación de un Gobierno provisional que se ocupe de cambiar el polémico sistema electoral.
Pero los partidos que han pasado hasta ahora por el Palacio del Quirinal, sede de la República, se han mostrado completamente divididos sobre estas dos opciones.
Tras las consultas a los partidos más pequeños, y la jornada de reflexión del domingo, Napolitano comenzó ayer a recibir a las más importantes fuerzas políticas del país.
Los ultraderechistas y federalistas de la Liga Norte, aliados del líder de la oposición Silvio Berlusconi, expresaron la necesidad de convocar elecciones "inmediatas" y "sin alguna alternativa".
El ex ministro de Trabajo Roberto Maroni afirmó que su partido no apoyará la creación de ningún tipo de Gobierno, pues no existen las condiciones para realizar una rápida reforma electoral.
A esa opinión se sumó la derechista Alianza Nacional, también aliada de Berlusconi, al estimar que crear un Gobierno cuyo único objetivo sea aprobar una nueva ley electoral "no tiene sentido" y expresó la necesidad de "que la palabra vuelva a los electores". Sin embargo, la Unión de Demócratas Cristianos y de Centro (UDC) se desmarcó del centroderecha y ayer reiteró su decisión de apoyar un gobierno de transición que favorezca la reforma electoral.
"Un país de rodillas necesita un gobierno de pacificación, formado por los exponentes más responsables de centroderecha y de centroizquierda", propuso a Napolitano el líder del UDC, Pierferdinando Casini. Aún así, un resignado Casini explicó que en caso de elecciones, ellos piden que al menos se reintroduzcan en el sistema electoral las listas cerradas para que sean los electores quienes elijan a sus representantes y no los partidos políticos.
centroderecha La mayoría de los partidos de centroderecha exigen elecciones convencidos de que, incluso con el actual sistema electoral, conseguirán una "amplia y estable" mayoría.
También los partidos más pequeños se inclinan a acudir a las urnas, temerosos de que se cambie la actual ley electoral por un nuevo sistema que disminuya sus posibilidades de llegar al Parlamento.
En el otro lado, Refundación Comunista (PRC), socio de Prodi en la coalición gubernamental, reivindicó la necesidad de un Gobierno transitorio para "desbloquear la reforma de la ley electoral".
Además, el secretario de PRC, Franco Giordano, expresó a Napolitano su "indignación" ante las "últimas intimidaciones inquietantes", en clara referencia a Berlusconi. La comparecencia de Giordano sirvió también para solicitar a sus socios que, en caso de elecciones, "la izquierda se presente unida".
Berlusconi amenaza con marchar sobre Roma
El líder de la oposición italiana Silvio Berlusconi amenazó con celebrar una manifestación de millones de personas en Roma para reclamar la convocatoria a nuevas elecciones, aumentando la presión sobre el presidente Giorgio Napolitano que continúa sus gestiones para sacar al país de la crisis política. Durante las conversaciones de Napolitano con los partidos políticos, la Liga Norte de Umberto Bossi dejó también claro que demanda elecciones inmediatas. Napolitano estudia sin embargo la idea de un gobierno de transición que apruebe una reforma electoral para hacer más gobernable el país tras la renuncia del gabinete de centroizquierda de Romano Prodi. Napolitano apuesta por un gobierno técnico de transición, bajo el posible liderazgo del presidente del Senado Franco Marini, con el mandato principal de celebrar esta reforma y la posterior convocatoria a elecciones en junio, informó ayer el diario Corriere della Sera. Desde la marcha sobre Roma del fascista Benito Mussolini, este tipo de manifestaciones se repiten en Italia, criticó ayer el periódico La Repubblica. Los analistas italianos consideran el anuncio de Berlusconi como una amenaza. >Efe |
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